Este comunicado fue promovido por la Asociación de Diarios del Uruguay, una vieja organización corporativa que integran El País, El Observador, Búsqueda y Brecha y de la que históricamente se ha excluido en forma expresa a La República y Caras y Caretas.
En esta oportunidad, en virtud de que no nos unía el amor sino el espanto, tanto a Caras y Caretas como a La República, se nos invitó a participar en sus reuniones. En el caso de Caras y Caretas aceptamos, porque siempre quisimos mantener un intercambio con empresas con problemas similares a los nuestros, porque en esta ocasión coincidíamos en el objetivo puntual que nos convocaba, porque creemos en la tolerancia, el diálogo y la comprensión y porque parecía que no se nos condicionaba en absoluto nuestra línea editorial.
Conste que El País, El Observador y Búsqueda integran la Sociedad Interamericana de Prensa, organización que integran los dueños de los diarios y semanarios de América y que ha respondido a los ideales de libertad de empresa y más particularmente a los dictados del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, acompañando todas las intervenciones e incluso las invasiones de EEUU a Nicaragua, Panamá, Puerto Rico, Guatemala, Cuba, Granada y República Dominicana.
En el marco de las actividades relacionadas con el propósito de llamar la atención del gobierno, participamos en algunas reuniones, nos ofrecimos para diseñar los avisos, los distribuimos entre los otros signatarios, mantuvimos algunas reuniones con autoridades nacionales y con la Asociación de la Prensa y firmamos una solicitud de entrevista con el presidente de la República.
Dos o tres meses después de la última reunión a la que fuimos convocados, un funcionario de la Presidencia nos llamó para preguntarnos el motivo por el que no habíamos asistido a la cita que los directores de medios habían solicitado al Dr. Tabaré Vázquez. Nos enteramos de esta manera que Caras y Caretas no había sido invitada a la misma, porque había sido excluida por los otros firmantes del comunicado o por algunos de ellos.
Al requerir información, el director de Búsqueda, Atanasio Aguirre, y el representante de Brecha Víctor Abelando nos informaron que el Sr. Ricardo Peirano, director de El Observador, había exigido nuestra exclusión por algunas referencias al diario que dirige y a su persona, que se incluyeron en una edición de Caras y Caretas en que se polemizó con una larga nota en que el mencionado diario cuestionaba, con argumentos falsos, mezquinos y misóginos, la decisión del gobierno de designar a la embajadora Rosario Portel para desempeñar la representación diplomática de nuestro país en la República de Vietnam.
Al menos, con la aquiescencia de El País y Búsqueda, acordaron en expulsarnos del grupo y ninguno tuvo la deferencia, siquiera, de avisarnos.
Caras y Caretas ha denunciado reiteradamente las mentiras, la desinformación deliberada, las tergiversaciones, los titulares exagerados y falsos, las “fake news” y las operaciones engañosas que se despliegan en El País y El Observador, principales operadores mediáticos de la oposición y usinas inspiradoras de muchas de las mentiras que se reproducen en internet y repiten algunos de los principales dirigentes opositores y las granjas de robots y trolls que contaminan las redes sociales con insultos, agravios amenazas y todo tipo de falsedades. .
Caras y Caretas no olvida el apoyo que brindó El País a la dictadura y la alegría que le causó el nombramiento de Gregorio Álvarez como dictador. No se puede olvidar que El País siempre ocultó la tortura, los crímenes de la tiranía y la desaparición y asesinato de compatriotas en las cárceles del régimen. Ni podemos olvidarlo, ni lo ocultamos, ni nunca lo callamos en Caras y Caretas.
Tampoco olvidamos que Juan Carlos Blanco condenado por la desaparición de María Elena Quinteros, era un invitado especial en las fiestas de El Observador. Tampoco olvidamos su silencio cómplice ante el gigantesco fraude de los primos de Ricardo Peirano en el Banco de Montevideo.
Tampoco callamos las mentiras que hoy día se publican para desprestigiar al gobierno, desacreditar a sus principales jerarcas y a los dirigentes del Frente Amplio, minimizar sus éxitos y magnificar sus errores.
Si la condición para integrar ese selecto grupo era el silencio frente a las artimañas de la prensa hegemónica concentrada, no tenemos que hacer nada allí.
Lo lamentamos, porque se había establecido un diálogo franco con algunos de los directivos que participaban en esas reuniones.
Pero, aunque lo lamentamos, no podemos callarnos porque estaríamos traicionándonos si guardáramos silencio frente a lo que consideramos un atropello a nosotros, a los periodistas de nuestra casa y a los lectores.
De mejores lugares me han echado….