Por su parte, Bordaberry reaccionó a una publicación del medio Bloomberg que recogía declaraciones del ministro. En una respuesta pública, el senador afirmó que la interpretación de Oddone “simplemente no es verdad” y planteó una visión alternativa sobre el alcance de la reforma.
Según el dirigente colorado, la propuesta implicaría que el Estado asuma un rol más central en la gestión de los fondos previsionales, incluyendo el control de las cuentas y el vínculo entre trabajadores y jubilados. A su juicio, esto agregaría “otra capa de burocracia” mediante la eventual creación de nuevas estructuras estatales.
Gabriel Oddone y las AFAP
Oddone buscó llevar certidumbre al debate al afirmar que las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional no serán eliminadas ni estatizadas. Según explicó, el sistema de ahorro individual se mantendrá dentro de un esquema previsional “multipilar”, donde convivirán distintos componentes —públicos y privados— en la gestión de las jubilaciones.
El ministro fue enfático al descartar cualquier escenario de confiscación de fondos: las cuentas individuales, sostuvo, están “blindadas”. No obstante, adelantó que sí podrían introducirse cambios en la relación comercial entre las administradoras y los afiliados, lo que implica ajustes en el funcionamiento actual del sistema.
Críticas de Pedro Bordaberry
El núcleo de la crítica de Bordaberry apunta a las consecuencias institucionales y económicas de los cambios propuestos. Sostiene que una modificación en la arquitectura del sistema previsional podría alterar las “reglas de juego”, afectando la seguridad jurídica y, por extensión, la confianza de inversores y actores económicos.
En esa línea, advirtió que experiencias similares en otros países no han tenido resultados positivos y vinculó la iniciativa con agendas promovidas por sectores sindicales y de izquierda.