«La persecución política, mediática y judicial se ha transformado en una constante en Latinoamérica. Estas prácticas debilitan las democracias y pretenden imponer un disciplinamiento político para todos aquellos que promovieron el inicio de transformaciones con el nacer del siglo», señala la misiva.
Para los intelectuales y políticos «el asedio a Florencia Kirchner es un ejemplo de estas prácticas que denunciamos y no pueden pasar desapercibidas. Por eso afirmamos: con los hijos y las hijas no».
En el documento aparecen las rúbricas también de la expresidenta brasileña Dilma Rousseff, del exsecretario general de Unasur y expresidente colombiano Ernesto Samper, del expresidente de Honduras José Manuel Zelaya Rosales o del secretario general del partido Podemos Pablo Iglesias (España), entre otros.
Tras calificar de absurda una resolución que obligaba a Florencia a interrumpir su tratamiento médico en Cuba, la expresidenta argentina solicitó el pasado 1 de abril un autorizo para que su hija permaneciera en esa isla hasta ser dada de alta.
A Florencia un tribunal oral que impulsa un juicio en su contra por ser parte de una supuesta asociación ilícita le había dado un plazo de 15 días para regresar al país desde La Habana y una semana para presentar su historia clínica. Cristina Fernández ha remarcado que en estos años de persecución, su hija cumplió con todos los requerimientos judiciales que le fueron impuestos y, de ninguna manera, su tratamiento puede ser tomado como una obstrucción a dichos procesos judiciales.