Hernández fue autocrítico respecto a su año futbolístico, y pese a que asegura que cuando jugó "fue uno de los mejores años", a nivel físico "hubo algunas decisiones en las que me apuré, me ganó lo de ser hincha y en otros casos hubo personas que no tomaron la mejor decisión".
Durante la entrevista, recordó un momento particular que terminó marcando un antes y un después en su relación con quien en ese momento era el director de la sanidad del club, el doctor Rienzi. "El día del partido con Defensor tenía el alta de Peñarol y mi doctor personal me dijo que no había forma de jugar, que cualquier movimiento brusco abría el desgarro de nuevo y estuve a nada de tener que operarme. En ese momento confié mucho más en la sanidad de Peñarol que en mi doctor de toda la vida. Claramente fue un error", sentenció.
Hernández reconoció que en las finales ante Liverpool "no estuvimos a la altura", algo que se vio influenciado, entre tantos factores, por las elecciones en Peñarol. "El acto eleccionario sin duda que afecta, empieza a generar rispideces y lo de afuera se va trasladando hacia adentro" y agregó que "lo político influyó en el plantel. Estuvimos 10 meses primeros e increíblemente hubo cambios de entrenadores y cada uno tenía su propuesta", culminó.