Para este encuentro especial, contó que la cuarteta va a concentrar, algo que no es común, pero lo entienden necesario para que “el equipo esté junto y concentrado” lo que les permite llegar en “clima” al partido e ir planificando de antemano como van a llevar adelante el partido.
De Armas contó que desde el momento que empezó a sonar su nombre para el partido clásico, le costaba dormir y que no sabe si podrá “pegar un ojo” en la noche previa. “La cantidad de veces que jugué el partido mi cabeza es infinito, pero trataremos de estar tranquilos”, manifestó.
Sobre su estilo para llevar adelante los partidos, el árbitro de 29 años, afirmó que es de los jueces a los cuales les gusta dejar fluir el juego, pese a que en nuestro fútbol eso es muy difícil y puede llegar a pasar que “la vara” de una falta haya quedado muy alta. “Obviamente eso va a estar presente en la hora de planificación, pero se va ajustando sobre el partido”, dijo, y agregó que uno “tiene que tener la capacidad de adaptarse a lo que se le proponga”.
“El límite, la verdad, se ve sobre la marcha. Yo no puedo decir ahora, no voy a dejar que nadie proteste porque no va a ser así. A ver, sabemos que al jugador uruguayo le gusta hablar y le gusta protestar”, advirtió.
Uno de los temas que no podía faltar en la entrevista, fue el criterio para sancionar una mano, principalmente dentro del área. De Armas confirmó que este es un tema “muy complejo” pero que no abarca únicamente a nuestro fútbol, sino que es a nivel mundial. “Son jugadas que no son totalmente blancas ni totalmente negras, sino que grises, y esto lleva a la polémica”, afirmó.