Una de ellas fue despejada por Maximiliano Olivera cuando el gol parecía al alcance de los locales. En las otras dos apareció Aguerre con intervenciones decisivas para mantener el cero. La cuarta terminó con un remate de Santiago Ramírez que se estrelló contra el palo.
La superioridad del equipo dirigido por Gabriel Di Noia fue evidente durante buena parte del primer tiempo. Deportivo Maldonado movió la pelota con criterio, encontró espacios entre las líneas y sometió a una defensa aurinegra que no conseguía acomodarse.
Peñarol con línea de tres
Peñarol, además, había llegado al Campus con una modificación obligada. Mauricio Lemos, que había sido convocado, quedó finalmente afuera por una lesión y su lugar en el equipo titular fue ocupado por Franco Romero, recientemente recuperado de una lesión muscular.
Aguirre apostó inicialmente por la línea de tres, pero el funcionamiento defensivo obligó al entrenador a buscar rápidamente una solución. El aurinegro pasó a una línea de cuatro para intentar recuperar equilibrio y reducir los espacios que el conjunto fernandino estaba aprovechando.
Incluso con ese cambio, Deportivo Maldonado siguió encontrando posibilidades. Cartagena probó nuevamente con un potente remate que obligó a otra buena intervención de Aguerre.
El problema para los locales fue el mismo durante toda la primera parte: tuvieron las oportunidades, pero no consiguieron convertirlas. Entre la falta de eficacia, el palo y las intervenciones del arquero mirasol, Peñarol consiguió mantenerse con vida.
Aguirre corrigió a tiempo
El segundo tiempo mostró otra cara. El conjunto aurinegro corrigió algunos de sus problemas defensivos, logró adelantar sus líneas y comenzó a disputar el partido con mayor equilibrio.
El cambio de actitud permitió que Peñarol encontrara espacios que no había tenido durante la primera mitad y que el dominio de Deportivo Maldonado dejara de ser tan marcado.
El partido terminó entrando en una dinámica más pareja y ambos equipos tuvieron sus momentos. Deportivo Maldonado lamentó las ocasiones desperdiciadas en el primer tiempo, mientras Peñarol aprovechó su reacción para mantenerse en partido.
El 0 a 0 terminó reflejando una noche en la que el aurinegro tuvo que resistir mucho más de lo que hubiera querido. Para el equipo de Aguirre, el punto tiene además un valor especial por el contexto: llega a la previa del clásico después de haber evitado una derrota que durante varios pasajes pareció cercana.
Peñarol tendrá ahora que recuperar juego y contundencia. Porque si algo dejó claro su paso por Maldonado es que para enfrentar al tradicional rival no alcanzará solamente con resistir. Esta vez, Aguerre, el palo y la falta de puntería local hicieron buena parte del trabajo.