En los meses siguientes se han agregado nuevos elementos que fueron vertidos en el reciente Congreso de la AUF, donde una mayoría regimentada aprobó todos los extremos propuestos por la Mesa Ejecutiva, incluyendo el contrato secreto con la empresa Nike y su extensión por 8 años, contrato que parece estar protegido por una cláusula de confidencialidad que llevó a que se aprobara virtualmente a tapas cerradas y que ahora ni siquiera se quiere exhibir en su totalidad al Banco República.
Ya resultan claramente probadas las irregularidades en los balances, lo que ha motivado que el BROU haya recategorizado a la AUF, le haya reducido a 7.5 millones de dólares su línea de crédito y le haya reclamado el reforzamiento de sus garantías con la cesión del reciente contrato con Nike.
También es aleccionador que los servicios técnicos hayan estudiado la hipótesis de que la AUF haya engañado al Banco República poniendo los mismos créditos como garantía en el BROU y en un préstamo de 10 millones de dólares que habría recibido de Conmebol, como así también otras irregularidades que parecen suficientemente probadas como para que se estén considerando muy seriamente los riesgos de una relación que resulta cada vez más oscura, con episodios que parece evidenciar una conducta desleal y engañosa con el sistema financiero.
Otros hechos se agregan, que abonan esta desconfianza del BROU a las actuaciones de la AUF.
Por lo pronto, llamó la atención que los ingresos comprometidos por las garantías no ingresen a las cuentas de la AUF en el BROU sino a cuentas en el Banco Santander, y que tales ingresos sólo fueran parcialmente volcados al BROU, no por transferencias bancarias sino por cheques. También que la gerencia de la fiduciaria, AFISA, no hubiera sido siquiera informada del préstamo de la Conmebol, que comprometería las garantías que habían sido cedidas a esta institución.
La gota que derrama el vaso es la carta que firmara el presidente de Liverpool, José Luis Palma, y que mencionamos al inicio. En la misma, Palma denuncia que el contrato carece de validez jurídica porque no sólo no se cumplió con el Estatuto de la AUF, que exige que el contrato mencionado y su extensión deben contar con el aval de la Comisión de Contralor y Transparencia, sino que la mencionada comisión no existe porque sus integrantes renunciaron a la misma hace tres años porque no se daban las condiciones para poder cumplir con la tarea asignada, y desde ese momento no han vuelto a reunirse ni se les ha solicitado que vuelvan a sus funciones ni se les ha consultado para nada, y naturalmente tampoco se les ha informado de nada, porque literalmente no existe.
Esto que parece de cuento no es todo, sino que, para volver más creíble la mentira, el Comité Ejecutivo de la AUF informó por nota a los clubes y al Congreso que la tal Comisión estaba de acuerdo con el contrato mencionado y, por lo tanto, se cumplía con el requisito necesario y taxativo. Ahora veremos qué pasa y cuál es la próxima noticia que se va a agregar a este boletín.
Parece obvio que el BROU está jugando en el límite de sus posibilidades técnicas y políticas al mantener el crédito de una institución que, por lo pronto, miente al BROU, a la Conmebol, a los clubes, a la Comisión Fiscal, a los auditores, a Nike y probablemente también lo hará al fiscal de Crímen Organizado.
La carta de Palma es contundente y prueba, con el testimonio de al menos uno de los integrantes de la llamada Comisión de Contralor y Transparencia, la hipocresía con la que se manejan las autoridades de la AUF.
Cuando tanta mentira se convierte en hipocresía, parece hora de que salga a la luz la verdad.
Te lo dije. Sin el apoyo del BROU, la AUF es fiambre.