Sin embargo, al rato del desalojo, por algún motivo invocaron el decreto del expresidente Tabaré Vázquez, que permitía desalojar piquetes. El decreto de Tabaré existe y fue pensado para los cortes totales de rutas o los también llamados “piquetes”, que suponen la interrupción total del tránsito por períodos además prolongados. Por supuesto que el decreto de Tabaré no fue pensado para manifestaciones obreras y el gobierno lo tiene bastante claro, pero lo que llama la atención es que hayan querido diluir la responsabilidad de esta acción represiva, como si no estuvieran del todo seguros del efecto comunicacional de lo que estaban haciendo.
Como sea, es muy importante que todo el mundo tome en cuenta que hay 135 artículos de la LUC impugnados que serán sometidos a referéndum el próximo 27 de marzo. Todo lo que hace el gobierno tiene que ver con esa instancia, y es bien importante que la oposición política y social incorpore esa observación permanente. Que la represión a los obreros movilizados pacíficamente por su salario o sus condiciones de trabajo es un horror es algo que está claro para todas las personas con sensibilidad progresista, ya ni de izquierda, pero acá el problema no es el carácter ontológico del hecho represivo, sino su carácter propagandístico ante toda la sociedad y no una parte. No podemos olvidar que a la represión que a muchos nos repugna otros la aplauden con las dos manos y piden más.
Indudablemente, los trabajadores camioneros llevan adelante reivindicaciones más que legítimas, toda vez que no se les respetan ni las horas extras y los empresarios del transporte tienen vía libre en la nueva administración para manejarse cada vez con menos controles. Su lucha está justificada y las medidas que tomen, desde ella, convocan nuestra solidaridad. El riesgo de que los repriman nuevamente existe y el riesgo de que en la próxima oportunidad la violencia sea todavía mayor, es indiscutible. Eso solo depende de la evaluación que haga el gobierno sobre la conveniencia hacia el referéndum de pegar más o de no pegar.