Sin embargo, el escritor consideró que el fenómeno colombiano debe entenderse dentro de un proceso más amplio que atraviesa a toda América Latina. En ese sentido, destacó que en los últimos años numerosos gobiernos de extrema derecha llegaron al poder en distintos países de la región con agendas similares y con posiciones internacionales que, según él, no reflejan necesariamente la opinión mayoritaria de sus sociedades.
La ultraderecha dirige sus mensajes hacia las grandes corporaciones tecnológicas
Para Majfud, esta aparente contradicción tiene una explicación: “No le están hablando a la población. La población no importa, aunque vote”. Según sostuvo, los dirigentes de ultraderecha dirigen sus mensajes hacia las grandes corporaciones tecnológicas, que poseen la capacidad de influir sobre los ciudadanos mediante mecanismos de manipulación emocional.
El profesor uruguayo afirmó que las plataformas digitales y las grandes empresas tecnológicas tienen la posibilidad de “hackear a los electores”, no necesariamente alterando los sistemas electorales, sino condicionando las percepciones y las decisiones políticas mediante el miedo.
“Van a hackear a los electores, un hackeo emocional y político a través de los miedos más viscerales. Alguien nos va a atacar, alguien me va a robar, alguien quiere destruir el país”, sostuvo.
Un “combo neoliberal”
Majfud vinculó este fenómeno con lo que definió como un “combo neoliberal”, una alianza entre los intereses económicos y una narrativa religiosa conservadora. En ese marco, cuestionó la asociación entre el capitalismo y determinados discursos religiosos, a los que calificó como incompatibles con los principios originales del cristianismo.
Asimismo, aseguró que durante la Guerra Fría existió una promoción de grupos evangélicos en América Latina por parte de la CIA, lo que, según su interpretación, contribuyó a consolidar una coincidencia ideológica entre sectores religiosos y proyectos políticos conservadores.
"Entonces, el punto es que claramente acá hay un perfecto sabotaje tecnológico, una perfecta dictadura, que tienen todo el poder, todas las tecnológicas, incluso Microsoft, Apple, lo que quieran, están en manos de una secta brutalmente poderosa, que si no nos matan ahora, es porque somos moscas para ellos".
En esa línea, cuestionó la idea de que los gobiernos de extrema derecha hayan demostrado una superioridad económica respecto a las experiencias progresistas anteriores. Por el contrario, afirmó que esos proyectos “se han vendido mucho mejor”, pero no han obtenido resultados más exitosos en términos de crecimiento y justicia social.
Embed - #79 Legítima Mañana | Con Leandro Grille, Agustina Alejandro y Natalia Carrau