Que Lugano haga referencia a una encuesta sobre popularidad de un mandatario electo cuando este todavía no asumió no desmiente las afirmaciones de Bolsonaro. Lugano no tiene en cuenta que el individuo que el 1º de enero asumirá la presidencia de Brasil se ha pronunciado, con total impunidad, a favor de quitar derechos a la comunidad LGBTI, ha manifestado su desprecio por los negros y las mujeres y ha admitido que tiene pensado realizar una cacería de rojos.
Difícil será ahora para el excapitán defender los derechos de los futbolistas si respalda a quién representa una política que va en contra de los derechos de los humildes, los trabajadores y las minorías.
“Lo cierto es que un país que está en recesión, que sufre con la violencia y que sufre con el desempleo se ve un optimismo de 75%, que estamos hablando de más de 100 millones de personas, que a corto y mediano plazo va a tener mucha influencia en Uruguay y en toda la región”, añadió.
Esperemos que Bolsonaro y sus cómplices no tengan en Uruguay la influencia que Lugano augura.