Por eso volvemos a preguntar: ¿la teoría de los dos demonios existió? Y si existió, ¿quiénes fueron esos dos demonios? En todo caso los dos demonios pertenecieron al mismo bando: la derecha. Fueron los demonios que se enriquecieron, violando la Constitución y la ley. Fueron los que asesinaron a sangre fría con el pretexto de defender la patria y la sociedad occidental y cristiana. Pero volvamos al tema de la huelga general, decretada y respetada por todo el movimiento obrero organizado. Fueron 15 días de huelga con ocupación de los centros de trabajo, fábricas, oficinas, centros estudiantiles, talleres chicos y grandes, la Central Batlle (UTE), Ancap, bancos, todo lo imaginable. Asombro en el mundo, pero también en Uruguay. Pocos podían creer la capacidad del Movimiento Obrero uruguayo. Los propios golpistas, con el coronel Bolentini a la cabeza, le pidieron a la CNT el levantamiento de la huelga general, 48 horas después de comenzada. El coronel Bolentini, ministro del Interior “convocó” a dirigentes de la CNT y les dijo lo siguiente: “Yo sé que ustedes durante años han dicho que cuando un golpe de Estado se produjera, iban a realizar una huelga general. Ustedes son serios; cumplieron. Hicieron 48 horas de paro general, ahora levántenlo, no hace falta que continúen, ya demostraron que lo pueden cumplir”. Al parecer esto descolocó a muchos. La dirección del comando de la huelga no supo contestar en forma contundente desde el punto de vista político. Tres días después vendrá la requisitoria de toda la dirección de la CNT junto a la promesa de un gran aumento de salarios. En plena huelga general vendrá la gran jornada del 9 de julio, movilización convocada a las 5 en punto, por medio de Ruben Castillo, recitando un poema de García Lorca. La represión fue feroz por parte de la Policía y el Ejército, aunque también participaron civiles armados. Ellos fueron la Juventud Uruguaya de Pie, conocida en aquella época como “los fascistas de la JUP”. Ya en ese momento tenían en su haber más de una decena de asesinatos, en especial de estudiantes. Esta manifestación, que tampoco fue espontánea, sino que estuvo organizada desde abajo, llegó a las 5 en punto a inundar de gente la avenida 18 de Julio, desde Ejido a Andes. En un documental filmado desde el primer piso del bar Rex -18 de julio y Julio H. y Obes- se ven los tanques viniendo por avenida Libertador. Ese mismo día, a las 19 horas, las hordas fascistas invadirán y destrozarán el diario El Popular. De allí se llevarán unos 150 trabajadores “detenidos”. Detenidos y apaleados, hombres y mujeres. En este lugar hubo un gran simulacro de fusilamiento, que era una forma de atemorizar psicológicamente a los ciudadanos y al pueblo. Tres días después se levantará la huelga general. Nadie podrá decir que esta huelga fue una derrota para la clase obrera. Sí lo fue la naciente dictadura cívico militar, que nació herida de muerte y huérfana de pueblo.