“Tenemos que acceder a los archivos militares”
Quisiera hacer una reflexión y una pregunta. Este libro, Wilson, bitácoras de una lucha, trae una enorme cantidad de nuevos datos, archivos desclasificados recientemente. En la recuperación de la memoria, con nuevas apariciones de documentos, archivos, fotos, ¿es un camino de nunca acabar?
Sí, lo es, lamentablemente, pero tanto en Uruguay como en Brasil nunca se abrieron los archivos militares ni los archivos de la policía política. Nosotros colaboramos con este libro, hay una cantidad de documentos que aportamos nosotros, de nuestros archivos.
Aquí estamos siempre muy atentos y acá, en nuestra organización, tenemos uno de los archivos más completos de la Operación Cóndor.
Tenemos documentos en los que se prueba el monitoreo que sufrían los políticos uruguayos, no solamente en territorio brasilero, sino también documentos que salían de la Embajada de Brasil en Montevideo. Cantidad de cables diarios que la Embajada del Brasil enviaba al Ministerio de Relaciones Exteriores.
Nosotros necesitaríamos cambiar de página. Pero para cambiar de página, tenés que leerlas. Pero no nos permiten leerlas, por eso nos quedamos en esto.
Se pasan diciendo “los archivos los quemamos, los destruimos”. No es verdad, los archivos nunca se destruyeron, es una regla de los Servicios.
Entonces sería importante que en democracia lográsemos acceder a todas estas informaciones y así poder construir todo un pensamiento y saber lo que realmente pasó en nuestras dictaduras.
Jair, no sé si tú estás enterado de una plataforma que está funcionando hace más o menos un año en la Facultad de Ingeniería de Uruguay que se llama Luisa. Es una página web en la que uno tiene la posibilidad de ir descifrando, interpretando partes de microfilmes de los archivos que se encontraron cuando Azucena Berrutti era la ministra de Defensa de Uruguay. ¿Qué opinas de ese proyecto?
Sabía de ese proyecto. Sabía que en ese archivo Berrutti se encontraron cosas muy preciosas e importantes. Está buenísimo que sea la Universidad, pero la Universidad necesita para esto recursos y rápidamente. Necesita gente especializada y no veo que esto esté pasando. Esto está marchando muy despacito a mi gusto. Falta aporte financiero y de personal para poder avanzar. Es un proyecto importantísimo, sin ninguna duda.
¿Cuántos años tienes, Jair?
Cumplí 81 años.
¿Y con mucha energía para seguirla peleando?
Yo siempre les digo a mis compañeros: “Yo no sé hacer otra cosa”, por eso sigo investigando y trabajando todos los días. Ahora mismo estoy en la oficina trabajando, buscando cosas y creo que es lo que me mantiene bien, tanto de salud física como intelectual.
¿Fuiste funcionario en algún gobierno o en alguna una administración?
Yo en la vida tuve muchas culpas, fui culpable de muchas cosas, pero de esa no.
Soy inocente. Nunca trabajé para ningún gobierno.
Pienso que quien trabaja con derechos humanos tiene el deber importante de enfrentarse con todos y con cualquiera. Sea de derecha, de izquierda o de centro.
Nuestra misión ante los gobiernos es presentar interrogantes. No podemos participar en gobiernos, tenemos que estar del otro lado, cuestionando.
Por eso, esa culpa yo no la tengo. Soy inocente.
(Entrevista telefónica realizada por Roberto Saban para el programa De fogón en fogón).