Horas antes del anuncio formal, Musk, un empresario de origen sudafricano nacionalizado en Canadá y Estados Unidos, publicó en Twitter: «Espero que hasta mis peores críticos permanezcan en Twitter, porque eso es lo que significa la libertad de expresión».
La semana pasada, el magnate informó que, gracias a dos préstamos del banco Morgan Stanley y a su fortuna personal, había reunido 46.500 millones de dólares para comprar la red social.
Musk había fundado su intención de hacerse con el control total de la compañía en la importancia que ésta tiene para la “libertad de expresión” y “una democracia que funcione”.
“La libertad de expresión es la base de una democracia que funcione, y Twitter es la plaza pública digital donde se debaten asuntos vitales para el futuro de la humanidad”, sostuvo entonces.
También manifestó que su intención era que Twitter fuese “mejor que nunca mejorando el producto con nuevas funciones, haciendo que los algoritmos sean de código abierto para aumentar la confianza, derrotando a los bots de spam y autenticando a todos los humanos”.
“Twitter tiene un enorme potencial. Espero trabajar con la empresa y la comunidad de usuarios para desbloquearlo”, agregó.
Elon Musk, físico de formación y dueño de las empresas Tesla y SpaceX, es considerado el hombre más rico del mundo. Según la revista Forbes, especializada en negocios, el patrimonio del sudafricano asciende a 269 mil millones de dólares.