Escobar contó que actualmente la Femibrigada se encuentra trabajando en cinco intervenciones, dos de ellas vinculadas a situaciones de violencia doméstica, otra se trata de un trabajador en situación de discapacidad que fue víctima de un hecho violento, la ampliación de una vivienda en la que habitan cuatrillizos y un cambio de techo para una madre y abuela que está a cargo de los y las menores. Los barrios en los que están ubicadas estas viviendas son Manga, Flor de Maroñas y Casavalle.
Con respecto a la dinámica de acción, Escobar explicó que están llegando muchas solicitudes de ayuda y que desde la organización se busca priorizar aquellas situaciones más urgentes.»Lo primero que hacemos es ir a lugar y ver que trabajo hay que hacer y con que materiales cuentan, ya que nosotras ponemos solo la mano de obra».
Consultada sobre la experiencia de construir junto a la brigada Agustín Pedrosa del SUNCA, Escobar valoró la posibilidad de adquirir conocimiento y lo definió como «transitar juntos el camino de la solidaridad». Para la trabajadora representa «un nexo entre el mundo de varones y un mundo en movimiento de mujeres que muchas veces se cuestionan desde ambos lados . Que se logre acortar la distancia le hace mucho bien a la sociedad. Esto también le aporta al crecimiento y madurez del Sunca, un gremio de varones que viene rompiendo estigmas y recibió la propuesta de participación de las feministas con madurez y apertura», concluyó.