Fuentes señaló que el INAU no controla la cantidad de ingresos al sistema, ya que las decisiones de amparo son tomadas por el Poder Judicial. Esto provocó que un dispositivo pensado para una cantidad reducida de adolescentes terminara recibiendo una demanda mucho mayor. Además, destacó que convivían en el mismo espacio jóvenes que atravesaban situaciones traumáticas recientes, como la pérdida de un referente familiar, junto a otros con antecedentes de conflicto con la ley o problemas vinculados al consumo de drogas. "Son poblaciones que requieren abordajes diferenciados", remarcó.
El jerarca sostuvo que la situación se volvió insostenible y consideró que el cierre de Tribal representa un reconocimiento institucional de que el modelo había dejado de ser viable. “Creo que el cierre de Tribal es muy importante, porque es un hito en términos de decir: así no se puede seguir trabajando”, afirmó.
"Lo peor que podemos hacer es responsabilizar a los chiquilines de esa situación. Había una responsabilidad institucional de no haber encontrado antes los mecanismos para desarmar esto", expresó.
Cuatro nuevos dispositivos para sustituir a Tribal
Como alternativa, INAU puso en marcha una nueva política de ingreso al sistema de protección especial basada en cuatro dispositivos diferentes que trabajarán de manera coordinada. El primero de ellos es Kairós, ubicado en el Prado, que ya comenzó a funcionar. Fuentes destacó especialmente las condiciones edilicias del lugar, que fue diseñado para favorecer la convivencia, el diálogo y los procesos educativos. "Es una casa luminosa, cómoda y pensada desde una perspectiva de interculturalidad y encuentro", señaló.
A este centro se sumarán otros dos proyectos de gestión directa que se encuentran en etapa avanzada de definición. La intención es contar con espacios complementarios que permitan absorber la demanda sin repetir los problemas de concentración que caracterizaron a Tribal.
El cuarto dispositivo será gestionado mediante un convenio con una organización de la sociedad civil y estará orientado a adolescentes con trayectorias más complejas, incluyendo situaciones de consumo problemático o antecedentes de vinculación con el sistema penal juvenil.
Según explicó Fuentes, la idea es conformar equipos especializados capaces de brindar respuestas acordes a cada realidad.
Menos institucionalización y más alternativas familiares
El vicepresidente del INAU enfatizó que la nueva estrategia no es únicamente para mejorar las condiciones de alojamiento, sino también reducir los tiempos de permanencia en instituciones. "La institucionalización tiene que ser el último recurso y por el menor tiempo posible", afirmó.
En ese sentido, explicó que trabajar con grupos más pequeños facilitará la búsqueda de alternativas familiares, comunitarias o barriales para cada adolescente, favoreciendo procesos de reintegración más rápidos y personalizados. Los cuatro dispositivos estarán articulados entre sí y permitirán derivaciones según las necesidades específicas de cada joven.
Fuentes adelantó que el nuevo sistema debería estar plenamente operativo en agosto y confirmó que el organismo proyecta aplicar una transformación similar en Magnolia, la puerta de entrada para adolescentes mujeres, durante el segundo semestre del año. Para el jerarca, el aumento sostenido de las solicitudes de amparo obliga a replantear el funcionamiento histórico de la institución.
"La historia y la estadística nos están demostrando que las solicitudes son cada vez más. Si seguimos haciendo lo mismo, no vamos a tener capacidad para responder adecuadamente", afirmó.
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