“Fui de sábado a sábado y siempre me decían: ‘El Comandante te quiere ver’ pero nunca me venían a buscar’”, dijo Francella. “¿El Comandante veía Poné a Francella?”, quiso saber Migue, quien no daba crédito a lo que escuchaba en boca de su invitado. “A la mañana se despertaba con los VHS para ver Poné a Francella y se divertía mucho”, contó Guillermo y ese fue el pie para recordar, finalmente, cómo fue su esperado encuentro con Castro.
“Fue inolvidable. Me vinieron a buscar porque era el último día, ya tenía la valija medio hecha y estaba en la pileta del hotel. Veo que entra un tipo de fajina y digo: ‘¿Qué pasó?’. Se acercan a mí y me dicen: ‘Señor Francella, el Comandante lo quiere ver’. Me bañé rápido y les dije ‘Miren que el avión sale…’. ‘Tranquilo, no sale’, me dijeron”, recordó Francella con su característico humor.
“Lo vi y fue muy fuerte. Me dijo la mejor frase que escuché por años y me emocionó mucho: ‘¿Tú eres consciente de lo que es hacer feliz a un pueblo? Tú haces feliz a mi pueblo’. Fue una cosa inolvidable. Estuve como una hora y pico con él”, contó el cómico.
Francella recordó que la reunión con el mandatario cubano fue a las 6 de la tarde y que Fidel le preguntó qué quería tomar. A lo que el argentino le respondió: “No sé, una gaseosa”. “¿Sos abstemio?”, le repreguntó el cubano. “No, Comandante, pero son las seis”, le devolvió Guillermo. Entonces, Castro propuso tomar un mojito. “Me trajo un farol con un ron… Tres me tomé, así estaba, con los dientes para afuera”, rememoró ante las risas de Granados.
Guillermo, además, contó que el cubano le regaló una caja de habanos Cohiba Lanceros, considerados los mejores del mundo. Y también, un ron “extraordinario, riquísimo”, describió. “Fue una charla a solas en la que me preguntó muchas cosas y por mi familia. No se habló nada de política, poco y nada”, cerró Francella.