“Esto pasa porque no hay sistema que aguante una ola de seguimiento de pacientes a nivel comunitario”, explicó.
Se refirió también a la ocupación de las camas del CTI y observó que “si uno mira los reportes de la Sociedad de Medicina Intensiva, lo que hace que el número de camas no esté ocupado en un cien por ciento, es que los pacientes que lamentablemente fallecen, permiten una movilidad”.
“Poder analizar si la causa de muerte se debe a un solo problema. Por ejemplo, que pueda estar circulando el P1 o alguna otra variante que no se ha identificado, sería tan incompleto como decir que se debe a la forma de trabajar. Lo que es cierto es quela forma en que se trabaja no favorece que las evoluciones sean las mejores”, añadió.
“Hoy por hoy en el CTI una cama libre no pasa más de media hora sin estar ocupada. Se demora el tiempo que lleva preparar la unidad, porque afuera hay un número enorme de pacientes esperando entrar al CTI. No hay camas libres, se trabaja con un esquema de camas calientes, porque es enorme la demanda que hay”.
“Hay unidades de cuidados intensivos que han duplicado y triplicado el número de camas, pero con el mismo personal. Y no están todos los equipos preparados para eso. Por eso después se ve la cantidad de pacientes que fallece, que si bien es cierto que es una enfermedad que tiene un comportamiento de gravedad enorme, pero si nos comparamos con otros países, tenemos una tasa de mortalidad distinta y es preocupante”, subrayó.