Asimismo, el documento deja a plena luz un tema de suma relevancia en los Estados Unidos que se vincula con las luchas de la izquierda, y es que el capítulo seis lleva por título “La revolución racial”, y ya puede uno ir haciéndose la idea de qué va, la lucha por los derechos civiles, primero, y después por el socialismo de los sectores poblacionales negros, la búsqueda de la construcción del Poder Negro cuyo ejemplo ha dado luz a luchas similares en otras partes del mundo, es nuevamente atacada por el imperialismo, pero en el documento no hay mención de las causas estructurales del racismo y la segregación que oprime a los sectores negros en el capitalismo estadounidense, y esto es lógico, pues ya se dijo que este documento es todo menos un informe, por lo que carece de cualquier fuente verificable, de datos coherentes y de la mínima argumentación lógica. Lo que se presenta es una guía del verdadero espionaje; el de imperialismo a los activistas afrodescendientes que es acompañado de la construcción de una narrativa que perpetua el racimo y obvia cualquier autocrítica como régimen por parte del gobierno de los Estados Unidos.
El documento está dividido en ocho capítulos y el penúltimo es por demás esclarecedor, bajo el nombre de “Antiamericanismo internacional”, el Departamento de Estado imperialista presenta una cínica narrativa en la que pone a Cuba como la “culpable” del rechazo global a los Estados Unidos, pero ojo, ese señalamiento está ligado al título del capítulo que habla de un “antiamericanismo”, y eso es otra gran mentira. No existe un rechazo al pueblo estadounidense que sobrevive en el seno mismo del imperialismo, lo que sí existe y obviamente es negado en este documento, es la resistencia global al imperialismo, y acá no debe olvidarse que el imperialismo es una fase del desarrollo económico que forma parte del capitalismo; es decir, la resistencia global no es contra el pueblo estadounidense, es contra el imperialismo que invade naciones, ejecuta golpes de Estado, asesina a militantes de izquierda y comunistas, reprime las luchas nacionales mediante gobierno títeres, subvenciona genocidios como en Palestina con recursos de su pueblo, empobrece y coloniza naciones, y lleva acabo el bloqueo genocida contra Cuba que desde enero pasado se ha recrudecido al extremo de asfixiar al pueblo cubano sin importar cuántas vidas se pierdan, únicamente con el fin de conseguir el poder y someter a la isla, y contra eso sí resistimos en el mundo.
Además, es de notarse en ese mismo capítulo, el señalamiento que el Departamento de Estado imperialista hace de las relaciones que Cuba ha establecido con países como China, Rusia e Irán, y mírese que las casualidades en política no existen, pues justamente, desde hace años, Estados Unidos lleva un proceso de confrontación con estos países, particularmente ahora con Irán donde las agresiones bélicas de la alianza yanqui-sionista han puesto al mundo al borde de una gran conflagración global. El Interés por el control de los mercados y recursos naturales de América Latina ha abierto un nuevo episodio de conflicto comercial con China y Rusia por parte de EE. UU., a través de señalamientos absurdos como los que el documento en cuestión expone, pero la realidad es más simple, la pérdida de influencia comercial y de poder político en la región llevó al imperialismo estadunidense a implementar campañas de difamación contra los gobiernos progresistas que establecieron alianzas comerciales con China y Rusia, realizando actos de injerencia política durante los procesos de elección, así como golpes de Estado militares y blandos, con el fin de desplazar los procesos de izquierda que en la región se han vivido, justo como las derechas nacionales con apoyo imperialista siguen haciendo en países como México, Colombia y Brasil.
El objetivo del panfleto yanqui
En el último apartado, el documento dice a la letra: “El ataque de Cuba contra los Estados Unidos nunca fue, en el fondo, una disputa sobre política económica, soberanía o incluso la propiedad de un territorio concreto. Fue una revolución contra la propia civilización occidental: librada, en parte, mediante el novedoso e insidioso método de persuadir a los hijos de Occidente para que se volvieran contra su propio legado”, y esta argumentación está dirigida a las naciones occidentales para que se sumen a la agresión militar que actualmente el gobierno de Donald Trump busca implementar contra Cuba, así como el documento en general tiene el objetivo de despertar el más rancio nacionalismo entre la sociedad estadounidense al hacerle creer que Cuba es un enemigo, una estrategia que el imperialismo estadounidense ha usado durante décadas, al crear “un enemigo” y buscar la cohesión de su población ante un supuesto peligro, pues como bien ha señalado el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, el documento no es más que “un mediocre panfleto de propaganda”, con el que Estados Unidos quiere “justificar” la continuidad del bloqueo genocida y una campaña militar contra la Revolución Cubana.
Pero en algo tiene razón ese panfleto, intrínsecamente reconoce que Cuba es un ejemplo, y sí, si lo es por su dignidad, resistencia y valor de hacer frente al imperialismo. CUBA NO ES UNA AMENAZA, Cuba ha sido y sigue siendo una esperanza y un ejemplo de que otro mundo es posible para toda la humanidad.
Cristobal León de Campos para Rebelion