De acuerdo con el relato, entre la gente que está pasando “hambre” hay mujeres embarazadas.
Además, la interna denunció un cambio en cuanto a los operadores penitenciarios que trabajan por turno en la unidad. Según narró, “pusieron cuatro o cinco (operadores) en la noche, que lo único que hacen es dormir (..) y en el día hay cuatro operadores para toda la cárcel que están como locos”, por no dar abasto en la atención a las mujeres privadas de libertad.
“Se está viviendo un cambio espantoso”, dijo la mujer, que también denunció que ya no les llegan las donaciones; “y nos consta que hay donaciones”, agregó.
En cuanto a esta situación particular, la interna hizo referencia a los adherentes femeninos, que antes llegaban y actualmente lo hacen de manera insuficiente o directamente no llegan. “Ya estamos en un punto que tendremos que usar toallas en vez de adherentes”, expresó.
La escasez se ve reflejada también en los medicamentos disponibles. Según la narración de la interna, en la enfermería de la cárcel “no hay paracetamol”.
La interna contó además que las reclusas que reciben paquetes desde el exterior son quienes están manteniendo “a huevo y fideos” a las que no los reciben.
Ante la insuficiencia de comida, muchas presas se están manteniendo en base al kilo de leche en polvo que reciben por mes y a dos o a veces un solo pan que les dan por día.