“Estamos hartas de la doble moral, de la apropiación de nuestros cuerpos, de la falta de oportunidades, de la servidumbre doméstica disfrazada de matrimonio y/o amor maternal, (..) de las múltiples discriminaciones que sufrimos por ser mujeres, afro, indígenas, migrantes, trabajadoras sexuales, lesbianas, pobres, niñas, por estar privadas de libertad; (..) de la desigualdad estructural, patriarcal, racista, capitalista, heteronormativa, capacitista y xenófoba”.
Asimismo, se repudia “la cultura de la violación” y se exige que se enseñe a los varones “a no violar, a respetar los límites del consentimiento, a no explotar sexualmente de niños, niñas y adolescentes, a no acosar a las mujeres”.
En otro tramo, se reivindica la posición de las mujeres que estuvieron “en la primera línea durante la pandemia, llevando adelante las ollas populares” y las que toman las calles en el 8M para “denunciar la violencia patriarcal, machista, racista, clasista y transfóbica”.
Sobre el final, se expresan una serie de exigencias, tales como “desmantelar la cultura machista” y “que se den respuestas para atender los efectos más críticos de la discriminación de género”.
También figuran las siguientes exigencias concretas:
– Incorporación en la currícula educativa en forma urgente de educación en igualdad de género, masculinidades libres de machismo y violencia, derechos humanos, prevención de violencia y explotación sexual.
– Desplegar acciones en toda la administración pública tendientes a desmontar la cultura machista
– Exigimos una justicia que esté a la altura de las necesidades de las víctimas, que se profesionalice y especialice para lograr dar respuesta de calidad y combatir la impunidad.
– Exigimos una respuesta policial, se ha sufrido serios retrocesos en el abordaje de la violencia basada en género.
– Exigimos respuestas concretas para las mujeres y disidencias en vivienda, empleo, educación, sistema de cuidados, políticas de corresponsabilidad, abordajes en salud enmarcados en los derechos sexuales y reproductivos.
– Exigimos se reinstalen ámbitos de diálogo entre el Estado y la sociedad civil.
– Nos solidarizamos con todas las mujeres y disidencias que se encuentran en zonas de guerra y conflictos.