Su historial policial y judicial comenzó en 2009, cuando tenía 15 años, y continuó durante los años siguientes con actuaciones por rapiña, fuga de una comisaría, desorden y delitos vinculados a drogas. En 2016 las detenciones estuvieron principalmente relacionadas con la comercialización de estupefacientes y en 2024 fue detenido por un homicidio agravado. También acumulaba causas por disparos de arma de fuego, lesiones y delitos contra la propiedad.
Después del asesinato, los atacantes habrían intentado deshacerse de un arma en la zona de Puente Pacífico, a unas diez cuadras del lugar del crimen. Según la investigación, el arma podría haber tenido silenciador. Los sospechosos serían oriundos del sur del conurbano bonaerense.
Antecedentes en Uruguay
El homicidio de Migales se produce además en un contexto en el que distintos episodios violentos protagonizados por ciudadanos uruguayos en Argentina quedaron vinculados, según las investigaciones judiciales, a disputas relacionadas con el narcotráfico.
Durante 2024, una serie de ataques ocurridos en Pilar y Recoleta tuvo entre sus protagonistas a uruguayos relacionados con actividades criminales. En uno de esos episodios, Joaquín Andrés Amoros Sanguinetti —quien posteriormente fue identificado como Nicolás Caraballo Escobar— fue atacado a tiros en Pilar. Semanas después, Marcelo González Algerini fue asesinado de varios disparos en Derqui.
Drogas
En este último caso, además, poco después del homicidio ingresaron a la vivienda de la víctima y robaron tres panes de cocaína.
Por ahora, los investigadores del crimen de Migales Viera no establecieron una relación entre aquellos episodios y el asesinato ocurrido en Palermo. Sin embargo, el nuevo homicidio vuelve a poner bajo la lupa la actividad de delincuentes uruguayos que cruzan la frontera y las posibles conexiones entre estructuras criminales de Uruguay y Argentina.