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Narco uruguayo asesinado en Argentina estaba vinculado a la "Operación Trazador"

El narco asesinado en Buenos Aires era conocido por la Policía uruguaya y era investigado por la "Operación Trazador".

El homicidio de Carlos Andrés Migales Viera (31) en un apartamento de Buenos Aires aportó nuevos elementos a los investigadores de la Brigada Antidrogas, quienes situaban al narco en las investigaciones por la "Operación Trazador", uno de los procedimientos recientes más significativos contra la incautación de pasta base en el país, de acuerdo a lo informado por Eduardo Preve.

Según fuentes policiales, Migales utilizaba documentación falsa para desplazarse entre Argentina y Uruguay, desde donde mantenía el control operativo sobre el acopio y la distribución de estupefacientes a gran escala, conectando las redes territoriales de Villa Española y el barrio Marconi con la infraestructura logística en el departamento de Maldonado.

El alcance de la Operación Trazador y el rol de la víctima

La Operación Trazador permitió interceptar cargamentos masivos de pasta base destinados al abastecimiento de bocas de venta en la zona metropolitana. Las tareas de inteligencia y el análisis de incautaciones previas posicionaban a Migales Viera —asociado al clan «La Mafilia» o «Los Puglia»— como un articulador clave en el financiamiento, la logística de ingreso y el posterior blanqueo de capitales mediante comercios legalmente constituidos.

Pese a haber instalado negocios formales en Punta del Este, las autoridades determinaron que el andamiaje económico de la organización continuaba cimentado en la comercialización de estupefacientes en Montevideo. El avance de la Operación Trazador había comenzado a cercar la red de acopio y provisión del grupo criminal, debilitando sus estructuras operativas en los meses previos a su ejecución en la capital argentina.

Reestructuración de bandas, incursiones armadas y escalada de violencia

Las derivaciones de la investigación no solo apuntan a la ruta del suministro de estupefacientes y las ramificaciones financieras al descubierto en la Operación Trazador, sino también al violento conflicto por el control del mercado local contra grupos rivales como «Los Suárez» y otras facciones asentadas en Canelones.

Muestra del nivel de violencia e infiltración de este enfrentamiento fue el episodio registrado el pasado 12 de septiembre, cuando un grupo de cinco delincuentes armados ingresó de madrugada al barrio privado Carmel, en el departamento de Canelones, tras simular un operativo policial y la llegada de un falso servicio de repartos (delivery). La banda irrumpió en el complejo con el objetivo de localizar a un referente del narcotráfico que reside en el lugar e integra una facción enemiga. Aliados del asesinado, señalan al narco de Carmele como responsable del crimen ocurrido en Buenos Aires, según informó Preve.

Para la Policía, el ataque perpetrado en el barrio porteño de Palermo responde a un ajuste directo derivado de la reestructuración forzosa que sufrió la organización tras los golpes asestados por las fuerzas de seguridad en los operativos antidrogas, lo que precipitó represalias de competidores por el control del territorio.

El costado político

En forma paralela a sus derivaciones criminales, la Operación Trazador generó severas repercusiones en el ámbito político institucional tras la condena por lavado de activos de Pablo Leiva, quien se desempeñaba como asesor del edil de Montevideo Gonzalo Gómez (del sector Por la Patria, liderado por Jorge Gandini).

El caso salpicó la agenda pública luego de que la Fiscalía abriera una causa por posible blanqueo de fondos a través de locales de cobranza y cambio en el que podría estar vinculado el comercio perteneciente al entorno familiar de Gandini, local que era frecuentado por Leiva. Pese a que el dirigente nacionalista se puso a disposición de la Justicia y descartó de plano cualquier vínculo con la red narco, la Fiscalía negó su acceso a la carpeta fiscal por no revestir la condición de indagado ni de víctima, mientras la Comisión de Ética del Partido Nacional y el Banco Central del Uruguay (BCU) monitorean las actuaciones.

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