“El caso de Pollard fue una fuente constante de tensión entre Estados Unidos e Israel, ya que los sucesivos presidentes estadounidenses fueron presionados por líderes israelíes y distritos electorales nacionales para reducir o poner fin a su sentencia”, algo a lo que se negaba la comunidad de inteligencia norteamericana.
De hecho, en 2006, recuerda el Nsarchive, “el director de Inteligencia Central, George Tenet, amenazó con dimitir si la Casa Blanca liberaba a Pollard”.
Jonathan Pollard espió para Israel entre 1984-85 y sus principales aportes informativos a la inteligencia israelí se relacionaban con “información nuclear, militar y técnica sobre los estados árabes, Pakistán y la Unión Soviética, no sobre Estados Unidos”, señala el sitio que cita una evaluación de daños del caso Pollard de 1987, recientemente desclasificada por la CIA.