Desarrollo y Salud
En ese contexto, Maribel Gutiérrez, representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en el país, cuenta cómo su organización ayudó, desde su liderazgo técnico, a la articulación de la respuesta socioeconómica.
“Creo que la complementariedad y el trabajo conjunto han permitido un resultado más eficiente. Hemos considerado las necesidades de grupos vulnerables, apoyado los sistemas de protección social y contribuido a reducir brechas vinculadas a estereotipos y las conductas sexistas o discriminatorias (…). Al mismo tiempo, impulsamos en cortos periodos de tiempo procesos de reprogramación de recursos financieros, así como la posibilidad de fortalecer alianzas con socios de la cooperación y nuevos proyectos ”.
Por su parte, el representante de la Organización Panamericana de la Salud, José Moya, explica la contribución de su agencia en el liderazgo técnico de la dimensión Salud.
“Las prioridades del Ministerio de Salud Pública se han compartido con los equipos de las agencias, fondos y programas de la ONU en Cuba, a fin de articular una respuesta más ajustada a las demandas del país. En tiempos recientes, por ejemplo, las necesidades han ido cambiando y la atención se ha focalizado en medicamentos o equipos que han comenzado a faltar, o en materiales que se usan en las unidades de atención sanitaria. Gracias al diálogo permanente con el MINSAP (Ministerio de Salud Pública), sabemos las urgencias y se hacen las gestiones con el equipo de la sede. Por ejemplo, lo anterior incluido que, en julio, cuando hubo un incremento importante y sostenido de la trasmisión en el país, movilizáramos cerca de 13 toneladas de equipamiento e insumos desde nuestra oficina de Panamá ”, afirma Moya.
En estos momentos, a la compra de medicamentos se han sumado, otras entidades como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, la Agencia de la ONU para los Refugiados, el Fondo de Población, el Programa Mundial de Alimentos y la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura.
Todo ello, dentro de un contexto donde la falta de materias primas, la escasez de financiamiento y el incremento en el mercado internacional del costo de los insumos, comprometió sensiblemente los niveles de producción de antibióticos y otras medicinas por parte de la industria biotecnológica nacional, así como su adquisición en otros mercados. Algunos de esos productos ya están en territorio nacional. De otros, se espera su arribo próximamente.
Un recorrido por los apoyos prestados por la ONU a Cuba permite comprobar cómo las contribuciones han trascendido el sector salud y abarcado los impactos multidimensionales de la pandemia. En consonancia con la visión de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, los esfuerzos han combinado la respuesta a necesidades con otras más a mediano y largo plazos.