El 8 de junio, Rodríguez, quien lideraba la organización Hermandad Pro Derechos, de la cual había sido fundador, fue encontrado muerto en una habitación de hotel. Sus amigos y desde la organización denuncian que las circunstancias de su muerte son “dudosas” y que tienen interrogantes sobre el procedimiento judicial.
El último hecho que genera dudas es su exhumación, que ocurrió hace más de 20 días, pero que no tuvo la respectiva notificación a la familia, afirmaron sus amigos.
Alecsandravichus consideró que hay “desconfianza” de los resultados que pueda arrojar la autopsia porque algunas pruebas se podrían haber perdido después de cuatro meses.
“Habrá mucha ciencia, pero él falleció el 8 de junio y estamos a mitad de octubre. Fue exhumado hace unos 20 días. No nos habían avisado nada. No se entiende el ocultamiento, es todo muy loco, muy raro. Creemos que algunas pruebas se pudieron haber perdido con estos cuatro meses de espera. Estamos todos en riesgo porque desde el momento que desapareció la laptop de Yamandú Rodríguez, tienen los datos de todos nosotros, que trabajamos en diferentes temas y en distintos lugares del país”, agregó.
“La Fiscalía no nos permite ingresar a la causa para saber en qué está a pesar de haber hecho denuncias, porque no nos consideran víctimas, pero cuando la esposa hizo el reclamo, ella no pidió exhumación. La exhumación la pedimos nosotros pero no nos toman como víctimas. Es todo muy loco, muy raro”, indicó.
Afirmó que cuando aparece el cuerpo de Rodríguez en el hotel, la primera que hace la denuncia es su exesposa con una amiga. “Después hacemos nosotros la denuncia en Fiscalía. La Fiscalía toma como valedera la denuncia de la familia porque le faltaban pertenencias. Ellos hicieron una denuncia de hurto y no nos tomaron como parte interesada, dijeron que no somos víctimas. Entonces la Fiscalía no nos da participación”, agregó.
Procedimiento judicial
Otro amigo de Rodríguez, Odorico Velázquez, dijo a Caras y Caretas que se enteraron del fallecimiento del activista cuando un policía llegó a la Iglesia Metodista, donde el líder social realizaba algunas de sus actividades sociales, preguntando por algún familiar para notificarle de la muerte.
“El cuerpo fue encontrado en una habitación de un hotel de alta rotatividad en la zona del Centro y parece que se le había dado aviso a la Policía. Llegaron dos funcionarios al lugar, constataron la muerte en una habitación y llamaron a un médico, que según lo que constaba en el parte policial determinó su muerte por paro cardiorrespiratorio sin haber recibido asistencia. Eso ya de por sí no es un dictamen profesional porque todas las personas mueren por un paro cardiorrespiratorio así le corten la cabeza. Entonces, con ese rigor científico, el cuerpo fue enterrado sin autopsia. El procedimiento policial deja mucho que desear. Eso en principio deja serias dudas. Además, la empresa fúnebre que estuvo a cargo levantó el cuerpo y tenía previsto que fuera enterrado así nomás”, agregó.
Desde la aparición del cadáver del hotel, todo fue una “serie de aberrantes situaciones”, “desde el hecho de no ir la policía técnica o de trasladar el cuerpo directamente a la empresa fúnebre”, indicó Molinari.
Velázquez señaló que no hubo intervención de un fiscal en el lugar del hecho y que la Policía Científica no relevó el lugar. “Solicitamos que se hiciera una autopsia, se llevó a cabo todas las medidas pertinentes para que se exhumara el cuerpo y se realizara una autopsia y llegamos a un un mes y pico después de su fallecimiento, le pedimos el 3 de agosto a la Intendencia de Montevideo, que fue la vía por la que encontramos más fácil para llegar a la información. La Intendencia tenía todo pronto para la exhumación del cadáver pero la Policía Científica, la Fiscalía, no le pedía a la Policía que fuera hacerse cargo a pesar de que siempre se exhuma el cuerpo para algo”, indicó.
Señaló que compañeros de la Hermandad Pro Derechos se comunicaron por teléfono con el director de seguridad Santiago González durante el velatorio. “Él dijo que no recibió ninguna noticia de muerte violenta ese día. Pero el cuerpo mostraba signos de violencia, la cara, que era lo que se le veía, tenía importantes laceraciones en el rostro. Compañeros del colectivo le sacaron fotos al cadáver. El cuerpo fue enterrado sin más, no se tomaron denuncias porque se aducía que ya había una denuncia por hurto, porque habían hurtado el celular de Yamandú y una laptop y al final el celular apareció escondido en el espacio de un bar en un cajón con víveres”, agregó. Alecsandravichus dijo que se le pidió a González que concurriera al velatorio. “Lo llamamos para pedirle que se hiciera presente y no quiso. Cuando le pedimos que mandara un funcionario policial, nos respondió que no tenía uno a disposición”, agregó.
¿Causas naturales?
Alecsandravichus sostuvo que “está segura” de que Rodríguez “no murió por causas naturales”. “Estuve en el velatorio y vimos las condiciones en que estaba por lo menos el rostro. Tenía una herida en la frente que no era un raspón, se veía una herida muy importante, de unos 10 centímetros, y otra en la sien izquierda. Los hijos lo encontraron tirado boca arriba en la cama, vestido, la mochila debajo del brazo derecho. Si él se cayó y se golpeó, con esa herida no creo que haya tenido fuerza para subirse solo en la cama. No soy investigadora, pero a mí la lógica me lleva a decir que no fue una muerte natural y también me extraña que un médico haya certificado eso como muerte natural. Por lo menos se tendría que haber pedido una autopsia para estar seguros de que fue una muerte natural”, opinó. Consideró que lo sucedido podría “haber sido un asesinato”. “En cualquier caso, si morís en tu casa sin asistencia médica, corresponde la autopsia, pero no fue el caso a pesar de sus visibles lesiones. Arrancamos mal cuando el médico certifica la muerte natural”, agregó. “Las dudas son muchas y persisten. No hay un elemento que nos pueda dar una sola certeza en esto. Creemos que todo el contexto de la situación sin duda configura muchísimas irregularidades en el procedimiento. ¿Qué se está queriendo ocultar? ¿Se está protegiendo a alguien? Todo indicaría que en momentos previos a la muerte o el propio fallecimiento de Yamandú tienen que ver con esos golpes de acuerdo al sentido común. Tal vez una autopsia podría arrojar un paro, pero podría estar relacionado con una patología existente o con la situación a la que se vio enfrentado. Creo que pueden haber señales en el cuerpo que tienen que ver con los golpes que recibió. Nos resistimos a creer que fue una muerte natural”, afirmó Velázquez.
El rol de Rodríguez
Velázquez, Alecsandravichus y Molinari señalaron que Rodríguez era el fundador de la Hermandad Pro Derechos y que siempre “andaba escudriñando” casos que tuvieran que ver con vulneración de derechos humanos, trata de personas, migración, armas, lavado de dinero y redes de narcotráfico. Todos los entrevistados sostienen que es posible que estos casos que él seguía tengan que ver con su muerte. Alecsandravichus recordó que la mayoría de los objetos personales de Rodríguez que habían desaparecido el día de su muerte, fueron finalmente encontrados. “Lo único que no apareció fue una laptop. Nunca pudimos dar con ella. En ella tenía todo su trabajo. Él siempre decía que si algún día desaparecía la laptop de él, que tuviéramos cuidado porque ahí estaban las denuncias, los trabajos, todos nuestros datos”, indicó. “El caso no tuvo notoriedad porque eso juega un poco con la percepción social que tenemos, de que hay algunos tipos de delitos que en Uruguay no suceden, aunque sí suceden. Pensar que se mata a una persona por ser defensor de derechos humanos es algo que no se da en Uruguay y hemos visto que algunos hechos que tienen que ver con el delito más sofisticado pueden llegar a quedar en el anonimato y en el olvido. Estoy recordando a una profesora de educación física a quien se le explotó una bomba y nadie sabe por qué. Yamandú Rodríguez no era cualquier vecino, él tenía una actividad que lo exponía a ciertos riesgos”, afirmó Velázquez.