Remontándose desde épocas fundacionales, recordando a los indios, a los negros, a los mulatos que hicieron esta patria; recordando a los canarios fundacionales, a los anarquistas que bajaban de los barcos, a la dura forja del movimiento obrero, a la legendaria Villa Cosmópolis.
Prefiguró ese nuevo Montevideo que hay que construir: «una ciudad de las que nos sintamos orgullosos, por la limpieza de sus arroyos y sus veredas, por la limpieza de su bahía, por ese Cerro, dónde podía ensancharse el parque que tiene a su falda…»
Y entre estas realidades mencionó lo que se hizo y lo que resta por hacer, revelando algunas sorpresas, como la dignificar a la iglesia del Cerrito como un lugar central de la ciudad. Planteó crear un parque lineal por la calle Centenario, crear una ciudad de estudiantes dónde está el Mercado Modelo …
Agregó cosas como que «Montevideo tiene que ser una capital con energías renovables, con edificios resilentes y con paneles solares por toda la ciudad. Una ciudad que no deje a nadie atrás en esa transformación, que nadie quede atrás en el avance hacia el futuro»
Y no olvido a los postergados: «Nosotros no pensamos construir abandonando zonas hacia atrás. Nosotros tenemos que construir un Montevideo con todos. Con el Montevideo ciudadano, con el Montevideo rural, con el Montevideo industrial…»
«Por eso, trabajar en los asentamientos, desde los asentamientos y con la gente que trabaja en los asentamientos; va a ser un objetivo clave en la próxima intendencia».
Fue más extenso el discurso de Villar, pero lo suficientemente conciso y preciso para que nada ni nadie quedara fuera. Quedará tiempo para referirse a él con otra extensión. Pero sobre todo fue un discurso que no olvidó nada, ni las características urbanísticas, ni las necesidades humanas, ni la limpieza, ni la armonía con el medio ambiente y entre los ciudadanos entre sí.
Cuando nos retirábamos y comenzaba el acto artístico con el que culminaría el encuentro, la luna llena brillaba sobre la bahía de Montevideo, como diciendo que nada está perdido, que los ciudadanos, los hombres de buena voluntad y sobre todo, los postergados y los olvidados, tendrán una segunda oportunidad sobre la tierra.