El magnesio tiene múltiples funciones en el cuerpo, pero su rol como soporte de la salud de los huesos es el más importante para las mujeres mayores de 40. Se desempeña en la formación de los huesos y balanceando la concentración de ciertas hormonas y la vitamina D, todas importantes en la prevención del debilitamiento de los huesos. Puedes encontrar magnesio en almendras, brócoli, espinaca, frejoles, lácteos y cereales fortificados.
Al llegar a los 40, se deberían proteger las articulaciones, mejorar el aporte de vitamina E, que será el precursor de los estrógenos y mejorará el ciclo menstrual. Podemos conseguirlo tomando sobre todo omega 3. Los omegas también tienen un papel clave en el mantenimiento de la memoria y la función cerebral general.
Los omega 3 pueden obtenerse a través de dos fuentes:
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Animales: A partir del aceite de pescado y aceite de krill.
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Vegetales: A partir de plantas como la linaza, semillas de chía, semillas de cáñamo y aceite de soja. Estos ácidos grasos, además, van a mejorar la hidratación de la piel.
No siempre es necesario, pero muchas veces es recomendable recurrir a un aporte extra de vitamina D. La podemos conseguir con alimentos enriquecidos con ella, así como con suplementos, que además de preservar el contenido de calcio en los huesos, van a ayudar a mejorar el estado de ánimo y evitar las depresiones, algo que muchas mujeres padecen una vez cumplidos los 40 años, debido al cansancio o estrés por el exceso de trabajo y de responsabilidades.
La vitamina D se obtiene fácilmente al exponerse a la luz solar y al consumir huevo y leche. Esta vitamina es esencial para la absorción de calcio en el cuerpo, por lo que también tiene un papel importante para el desarrollo del esqueleto. (I)