Ramón Artagaveytia Gómez, de 72 años, se había embarcado en el Titanic el 10 de abril en la escala que el barco realizó en la ciudad francesa de Cherburgo, luego de un viaje por Europa.
La carta fue despachada el 12 de abril desde Queenstown, en Irlanda, la última parada del barco antes de aventurarse en las aguas del océano Atlántico.
Casi a la medianoche del 14, el transatlántico chocó contra un iceberg en las heladas aguas frente a costas de Terranova (Canadá) y se hundió llevándose consigo a unos 1.500 pasajeros.
La carta, de tres carillas manuscritas con una mancha de humedad, fue subastada acompañada de una fotografía del uruguayo tomada en 1909.
Dos meses después del hundimiento, el cuerpo de Artagaveytia, recuperado en los días posteriores al accidente, fue repatriado a Uruguay por el cónsul del país sudamericano en EEUU.
Artagaveytia, que viajaba en primera clase y provenía de una familia con una empresa marítima que a mediados del siglo XIX realizaba rutas comerciales a las Islas Malvinas, había sobrevivido al naufragio del vapor América, una lujosa embarcación que cruzaba entre Montevideo y Buenos Aires.
El barco se incendió el 24 de diciembre de 1871 tras la explosión de una caldera y 141 pasajeros murieron dentro de la embarcación o en las aguas del Río de la Plata.