La investigación, a cargo del Instituto de Biología Celular Molecular y Genética de Dresde, Alemania, identificó a un gen que destacó en este proceso, una mutación que cambió un aminoácido, lo que generó una proteína distinta a las presentes en los homínidos ancestrales, neandertales y primates no humanos.
Los científicos consideran que esta proteína pudo aumentar la proliferación de células de generación neuronal, lo que derivaría en el desarrollo del cerebro, específicamente en el neocórtex, relacionado con la función cognitiva.
Los investigadores introdujeron esta proteína, identificada como TKTL1, en los cerebros de embriones de ratones y hurones. Los resultados muestran que desarrollaron significativamente más células generadoras de neuronas.
Las evidencias fósiles conducen a pensar que los cerebros de los neandertales y los humanos tenían el mismo tamaño en términos generales, por lo que sus diferencias pudieron radicar en aspectos de densidad.
El análisis publicado en Nature arroja luz sobre las enormes consecuencias que tuvo una pequeña mutación genética en el desarrollo cerebral. La presencia de esta proteína es rara entre los humanos contemporáneos.
(Vía Sputnik)