Curiosidades sobre el parto en la antigüedad
En la Grecia Clásica se creía que el parto era regido y protegido por las diosas Artemisa e Ilitia. Ellas se encargaban de proteger a la madre y al bebé. Se decía que cuando se aproximaba el momento de nacer, se acercaban al lecho con una antorcha en la mano para guiar al pequeño en su camino hacia el mundo. De allí nace la expresión “dar a luz” y la palabra “alumbrar” para aludir al parto.
Para Hipócrates, el padre de la medicina, el parto se producía cuando el bebé decidía “abandonar el claustro materno” obligado por el hambre. Lo lograba poniendo su cabeza hacia abajo y empujando con los pies desde el otro extremo.
En el antiguo Egipto le encomendaban la gestación y el parto a la diosa Mesjenet. Una vez nacía el niño, se conservaba la placenta para elaborar remedios para distintos males. La madre debía alejarse durante 14 días de todo el mundo, ya que se consideraba que su estado era impuro.
A Sorano de Efeso se le considera el padre de la obstetricia. Este médico romano, del siglo II de nuestra era, recopiló una gran cantidad de información acerca del embarazo y del parto. Encomendaba a unas mujeres expertas la misión de acompañar a la madre que iba a dar a luz y facilitar el proceso. Tales mujeres se llamaban obstetrix, que significa ‘estar adelante’. De allí nació la palabra “obstetricia”.
Nuevas y no tan nuevas costumbres en el parto
En varias comunidades indígenas americanas era frecuente que el padre se involucrara en el parto. La mujer lo tomaba de los testículos y se los apretaba si sentía dolor. De esta manera, el sufrimiento era compartido. Lo usual era que colgaran cuerdas de las vigas del techo y se sujetaran a ellas, en posición de cuclillas. Así daban a luz. Esta costumbre aún se conserva en muchos lugares.
Se dice que la palabra “cesárea” tuvo su origen en el nacimiento de Julio César por esa vía. Sin embargo, esto no es cierto. En aquella época, morían el 100 % de las mujeres que no lograban tener un parto vaginal. Sin embargo, el César difundió la leyenda de que su madre había logrado sobrevivir y que, por tanto, él tenía un origen divino.
Lo que sí es cierto es que en Roma se extraía el cuerpo del bebé, si la madre moría. A veces lograban que el pequeño se salvara. La primera vez que se realizó una cesárea exitosa fue en Suiza, en el año 1500. El castrador de cerdos Jacob Nufer le practicó este procedimiento a su esposa y logró que sobreviviera. La mexicana Inés Ramírez es la única mujer que se ha practicado una cesárea a sí misma, con éxito, en el año 2000.
Algunos estudios indican que hasta el 14 % de las mujeres embarazadas presentan “tocofobia” o miedo al parto. No es para menos si tenemos en cuenta que este evento siempre se ha asociado con el dolor extremo. Al parecer, este temor está intensificándose en los últimos años. Unos lustros en los que estamos viendo a celebridades alquilando vientres, para luego posar en la cama de un hospital como si hubieran sido ellas las que han dado a luz.