La respuesta es contundente: su estilo audaz, humanitario, creativo, innovador, excéntrico, que lo ha convertido en una auténtica estrella del universo empresarial.
Para mostrar su bien ganada fama bastaría con decir que fue el primero en volar al espacio en una nave propia, pero no se puede obviar tampoco su destacado desempeño en el comercio minorista, la música, el transporte en todas sus expresiones, su amor por las aventuras, y el enorme espíritu de competencia que lo llevaron a batir el récord mundial de cruce del canal de la Mancha en un vehículo anfibio en el año 2004, o a ser el primero en cruzar el Atlántico en globo aerostático, entre otros tantos desafíos.
Todo ello es una muestra de la audacia sin límites que define su personalidad y que lo ha colocado en un sitial al que tienen acceso muy pocos empresarios en el mundo.
Pero eso no es todo. Hay otro ingrediente esencial que lo pinta de cuerpo entero: su forma de liderazgo. La manera en que maneja sus equipos de trabajo, y la enorme humildad que demuestra a la hora de trabajar hombro con hombro con sus empleados enseñándoles su filosofía de vida.
“Preocúpate por la felicidad, una empresa es solo un grupo de personas. Debe ser gente feliz, guiada por un líder feliz al que le importan los individuos”, es su máxima de conducción y de trabajo.
Y lo ha llevado muy lejos. “Siempre he tenido una sola misión en la vida, y es mejorar la vida de las personas”, declaró en una reciente entrevista en la que dejó al desnudo su particular modo de ver la realidad.
Allí explicó que, en lugar de buscar un negocio que los haga millonarios, los hombres que rompen el molde buscan hacer cosas “que sean realmente significativas” para las personas.
Su fórmula de negocio es completamente disruptiva. No tiene como eje las conquistas materiales, sino marcar un hito en la vida de la gente.
“No tiene sentido iniciar un negocio si no va a hacer una diferencia dramática y positiva en la vida de otras personas”, remarca invitando a “romper siempre las reglas desde una actitud virgen”, que rompa por completo todos los convencionalismos que abundan en el mercado.
“No aprendes a caminar siguiendo las reglas: aprendes haciendo y cayendo”, señala para explicar su visión de los negocios.
Admite que la tarea no es sencilla y demandará seguramente muchos golpes y caídas, pero no tiene dudas a la hora de aconsejar un camino.
“Algunas veces los esfuerzos se llenan de problemas y fracasan, pero otras veces tienen un gran éxito. A veces son sorprendentemente fáciles; otras veces son como enviar una nave a la luna”, recalca con ironía el hombre que alguna vez imaginó llegar al espacio y hoy sueña con ser el primero en trasladar turistas en naves espaciales.
Y si lo dice este hombre de 72 años, que nunca se sintió cómodo en la escuela a causa de su dislexia, que fracasó completamente en su primer negocio (una revista que sin embargo sería la piedra angular de su carrera empresarial), y que años después se volcó a la música y contrató bandas como Sex Pistols, Culture Club, Rolling Stones y Génesis, habrá que concederle al menos el beneficio de la duda. ¿No te parece?