En este contexto, según el DSM-5R (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) una fobia específica se clasifica dentro de los trastornos de ansiedad. Para ser diagnosticada como tal, debe evidenciarse un miedo intenso ante un objeto o situación específica que, en términos objetivos, se supone bajo o sin ningún peligro.
Además, debe presentarse una sensación de profundo malestar ante la presencia de un objeto o una situación, o la tendencia a evitarla de forma activa. Estos síntomas deben persistir al menos por seis meses.
Por otro lado, para que se considere como fobia, el miedo debe ser desproporcionado con la amenaza real que representa el elemento en cuestión e impactar de forma negativa y considerable en la vida diaria de la persona, causando un deterioro general.
Si bien está en duda que la xantofobia sea en realidad una fobia, lo cierto es que esta es solo una de las tantas fobias curiosas y raras que alguien podría experimentar. Hay personas con fobia a los botones (koumpounofobia) y otras experimentan un temor patológico hacia los payasos (coulrofobia). Los miedos pueden ser de lo más extraños y sorprendentes.
Síntomas que indican que podrías tener xantofobia
Como vemos, este temor plantea desafíos para ser considerada una fobia. No obstante, en caso de que en efecto lo sea, deberían manifestarse una serie de síntomas característicos de este tipo de trastornos, en presencia de objetos del color amarillo.
Si sospechas que puedes tener esta condición, te recomendamos que leas con atención la sintomatología y utilices la información a modo de test orientativo:
Cognitivos
- Pensamientos intrusivos sobre la mala fortuna vinculada al amarillo. «Si uso la camiseta amarilla en el examen, me va a ir mal».
- Preocupación constante por la presencia del color amarillo en el entorno. «En esta habitación hay al menos cuatro objetos amarillos, debo irme de aquí urgente».
- Temor irracional al encontrarse objetos de este color. «Espero no cruzarme con ningún auto amarillo de camino a la tienda».
Conductuales
- Tendencia a evitar lugares, situaciones u objetos que puedan tener el color amarillo. Por ejemplo, no usar prendas de vestir de este tono o rechazar alimentos que tengan un matiz amarillento.
- Ajustes en las actividades diarias para evitar el contacto con el color, como cruzar de calle al ver una puerta amarilla o seleccionar productos del supermercado sin envases de este color.
- Necesidad de buscar, de forma constante, entornos «yellow free» para sentirse en resguardo.
Fisiológicos
Frente a objetos amarillos, una persona con este problema presentaría todos o varios de estos signos en el cuerpo:
- Aumento de ritmo cardíaco.
- Sudoración excesiva o temblores.
- Náuseas, mareos o dolor abdominal.
- Tensión muscular o sensación de rigidez.
Tratamientos
La elección de la terapia más adecuada para fobias puede depender de diversos factores, incluyendo la naturaleza y gravedad del miedo patológico. No obstante, la terapia cognitiva conductual (TCC) destaca como un enfoque de tratamiento integral y efectivo.
En este contexto, suele aplicarse la técnica de exposición. Esta estrategia implica exponer a la persona de forma gradual y controlada al estímulo o la situación temida, en este caso, el color amarillo. La exposición puede llevarse a cabo de diferentes maneras, desde la imaginación guiada hasta el enfrentamiento directo y real con el estímulo.
Ahora bien, la implementación de esta técnica para la xantofobia puede presentar desafíos específicos, ya que el amarillo puede estar muy presente en los entornos cotidianos. Encontrar situaciones en las que se pueda aplicar la exposición controlada puede ser más complicado, en comparación con fobias relacionadas con estímulos menos ubicuos.
Dentro del marco de la TCC se emplearía también la reestructuración cognitiva para corregir distorsiones cognitivas o creencias irracionales asociadas con este miedo. Por ejemplo, si alguien cree que el amarillo siempre conlleva riesgos o peligros, el psicólogo ayudaría a identificar esos pensamientos y reemplazarlos por otros más realistas.
Fuente: Con información de La Mente es Maravillosa