La posibilidad de un fraude también fue rechazada por las misiones de observadores de la Unión Interamericana de Organismos Electorales (Uniore) y la Organización de Estados Americanos (OEA), un hecho que llama particularmente la atención, ya que este organismo -a través de su secretario general Luis Almagro- suele alinearse a las demandas de la derecha.
Los pedidos de impugnación han retrasado la declaración oficial de un ganador por parte de las autoridades electorales y el país sigue sin conocer el nombre de su nuevo mandatario, semanas después de que los ciudadanos acudieran a las urnas para una segunda vuelta presidencial.
Fujimori también lucha por impugnar los resultados en momentos en que enfrenta a la justicia por un caso de presunta corrupción. Es investigada por supuesto lavado de activos por los aportes que habría recibido de la empresa brasileña Odebrecht y de otros empresarios para financiar sus campañas presidenciales de 2006 y 2011.
El fiscal a cargo del caso, José Domingo Pérez, pide 30 años de cárcel en su contra. En caso de ganar los comicios, el proceso en su contra se suspendería y se aplazaría al menos hasta terminar su mandato.