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Martín Ford: "Estamos ante una etapa de quiebre de la historia de la Humanidad"

El secretario general de AEBU y responsable de la Secretaría de Relaciones Internacionales del PIT-CNT, Martín Ford, analizó la coyuntura geopolítica actual, alertó sobre el avance del fascismo en el mundo y destacó el rol internacionalista y solidario del movimiento sindical uruguayo.

El secretario general de la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU) y responsable de la Secretaría de Relaciones Internacionales del PIT-CNT, Martín Ford, analizó la coyuntura geopolítica actual, alertó sobre el avance del fascismo en el mundo y destacó el rol internacionalista y solidario del movimiento sindical uruguayo, particularmente en relación al asedio que sufre Cuba.

Asimismo, adelantó que la central sindical solicitó una sala en la sede de OIT en Ginebra, en el marco del 60 aniversario de la unidad sindical uruguaya, para desarrollar actividades de coordinación con las centrales sindicales de la región y el mundo, en oportunidad de celebrarse la 114° Reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo.

El mundo está en peligro. De manera tan irracional como impúdica, asistimos a una embestida criminal feroz que intenta arrasarlo todo. "Una civilización entera morirá esta noche", lanzó recientemente Donald Trump en su escalada por apropiarse del petróleo iraní. Son horas decisivas para el destino de la humanidad y todo intento de reflexión supone un ejercicio de audacia para tratar de construir una esperanza. La sensatez reclama respuestas que logren frenar a los fascistas que andan sueltos y envalentonados por todas partes.

En este marco histórico extremadamente complejo para analizar el contexto geopolítico global, Ford abordó los principales desafíos del movimiento sindical uruguayo en clave internacional. Ford habló de las prioridades del movimiento sindical uruguayo, de la situación del empleo, las políticas económicas, el avance de la derecha en la región y las estrategias del PIT-CNT para incidir en la agenda pública, incluyendo propuestas como la sobretasa al 1 % más rico para combatir la pobreza infantil, así como también se refirió a las imprescindibles acciones de solidaridad internacional, especialmente con el pueblo de Cuba, en momentos que enfrenta el asedio de la administración Trump.

¿Por dónde pasan las claves del trabajo del PIT-CNT para este año?

Este es un año muy particular para la humanidad. Y nosotros estamos inmersos en el contexto de lo que vive el continente y el planeta. Recordemos que el año comenzó con el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y de su esposa, la diputada Cilia Flores. Ese fue un ataque directo a la soberanía de los pueblos y a todo el derecho internacional, que es el marco jurídico en el que nos movemos. Con esa acción, al inicio del año, se atacó el bilateralismo, el multilateralismo, los tratados internacionales, la legalidad internacional. Es muy complejo establecer reglas de juego sanas para las naciones y relaciones internacionales en ese contexto. Además, vivimos en un mundo mucho más peligroso que el que teníamos.A eso hay que sumarle el genocidio del pueblo palestino en Gaza y la intervención de Estados Unidos e Israel en Irán. Realmente todo esto que repasamos ha complejizado enormemente toda la geopolítica.

Nosotros teníamos un plan para el año que era trabajar la unidad del movimiento sindical regional y mundial. De hecho, hay muchas compañeras y compañeros que depositan muchas esperanzas en el movimiento sindical uruguayo por sus características, es unitario e internacionalista. Por el lugar que ocupa Uruguay hoy en la región, producto del cambio abrupto que se ha venido profundizando y del avance de la ultraderecha en países como Argentina, Chile y Honduras. Por tanto, creo que Uruguay queda junto con Brasil, casi en una «isla», en un entorno duro. Realmente es preocupante el entorno y estamos muy expectantes de lo que sucederá en octubre en Brasil con el presidente Lula da Silva.

Por un lado, es muy valioso recibir la confianza de los compañeros en nuestro movimiento sindical y por otro lado, tenemos la responsabilidad frente a una expectativa que es difícil de sostener para un país tan pequeño como el nuestro. Creo que nuestro gobierno y otros de igual modo, tienen enormes dificultades para moverse en este contexto. Le ocurre a México, a Colombia, a Brasil con el petróleo, porque las presiones son muy grandes.

El imperio está decidido a buscar los recursos donde sea e imponer su fuerza bruta, su poderío armamentístico y su poderío bélico. Esto no es nuevo, siempre lo ha hecho, pero en estos últimos tiempos es notorio que lo está imponiendo de una manera mucho más obscena y directa.

Por estas horas incluso hemos asistido a una amenaza de exterminio de una nación…

Sí, es algo terrible. Eso genera naturalmente miedo y terror. Y a países como Uruguay les hace repensar esta situación.

¿El movimiento sindical tiene un plan para fortalecer la unidad a nivel internacional con centrales y organizaciones sociales de la región y el mundo? ¿Están coordinando acciones?

En este período, Uruguay asumió la presidencia pro tempore de la CELAC y asumirá la presidencia pro tempore del MERCOSUR. También del Grupo de los 77 más China. O sea, varias organizaciones internacionales donde va a confluir en la presidencia del presidente Yamandú Orsi en este período. Por lo tanto, los compañeros de la región tienen la expectativa que, desde Uruguay, impulsemos políticas para avanzar en derechos sociales y laborales.

Nosotros hemos dialogado con las autoridades de Cancillería y es muy complejo en este contexto, por ejemplo, tener una CELAC social, como aspiran las centrales y movimientos sociales de la región. Se intentó en Colombia, allí donde nosotros concurrimos y al no haber sido posible alcanzar un acuerdo entre todos los países por ejemplo Argentina se opuso frontalmente se terminó concretando la Cumbre de los Pueblos.

Creemos que lo más importante es tener una organización desde el movimiento sindical, sumado a las organizaciones sociales, para hacer visible esta coyuntura que estamos atravesando y confluir acá en Uruguay y en este sentido estamos planeando algunas actividades concretas. Recientemente nos reunimos en Argentina en la plenaria de la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur, en una instancia a la que concurrimos con el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, con José Olivera, de la Secretaría de Relaciones Internacionales y Viviana Rumbo secretaria técnica de la CCSCS y allí conversamos para concretar a mediados de este año un gran encuentro internacional en la frontera, podría ser en Rivera o en Bella Unión. Y también hablamos de que, en el marco de la Jornada Continental por la Democracia y contra el Neoliberalismo, tengamos hacia fin de año una instancia con los movimientos sindicales y sociales para generar un marco de unidad más allá de lo declarativo. Porque en lo declarativo estamos convencidos, tenemos una postura firme de rechazo a estas políticas imperialistas, pero necesitamos un paso más, que es tener acciones concretas a nivel continental y en contacto con los demás compañeros del movimiento sindical a nivel global.

En materia internacional, el PIT-CNT solicitó una sala en la OIT, con motivo de los 60 años de la unidad sindical, donde podamos confluir los movimientos sindicales y tener un espacio de conversación y propuesta en Ginebra. Es una iniciativa que hemos trasladado a los demás compañeros de la coordinadora, para poder confluir allí y tener coordinaciones concretas y acciones de cara a esta situación que estamos viviendo, que es por demás preocupante.

Hay ataques concretos al movimiento sindical en Argentina, con la reforma laboral, un ataque directo a la clase trabajadora en distintos países. En Brasil, durante el gobierno de Jair Bolsonaro ya ocurrió algo similar y ahora tenemos la incertidumbre de qué va a suceder en las elecciones. Si bien los compañeros del movimiento sindical están en una campaña fuerte por reeditar el gobierno de Lula da Silva, hay una incertidumbre grande y creemos que un triunfo de la derecha, de Flávio Bolsonaro, sería realmente un retroceso y nos dejaría en una situación muy complicada.

¿Cómo afecta a los trabajadores la política de aranceles que la Administración Trump viene aplicando de manera extorsiva?

Es un problema global porque contrae algunas políticas sociales. El mundo no se puede manejar con políticas extorsivas ni regresivas porque eso siempre afecta a los trabajadores. A nivel de Uruguay teníamos expectativas muy grandes con el cambio de gobierno. El gobierno de la coalición de derechas fue muy regresivo para los trabajadores,desde aquella Ley de Urgente Consideración (LUC) que combatimos en adelante, hubo retrocesos claros para la clase trabajadora. Cuando asumió en Uruguay un nuevo gobierno progresista y más allá de lo que opine cada uno de este gobierno tuvimos muchas expectativas y, desde mi percepción, vienen quedando un poco frenadas. También es cierto que las políticas de amenaza y de constante chantaje de la Administración Trump, sumado a la desregulación laboral de Argentina, que amenaza a Chile ahora, generan que las empresas decidan trasladarse o achicar, despedir trabajadores e irse del país, y todo eso crea un clima de inestabilidad.

En definitiva, para la clase trabajadora lo principal lo decimos siempre es la fuente de empleo, es el trabajo. Después, las demás reivindicaciones, ni que hablar, los avances que podemos tener. Pero cuando te golpean en ese punto de flotación, donde se pierde el puesto de trabajo, realmente genera incertidumbre y alta preocupación.

Nosotros estamos convencidos de que hay que generar políticas en la materia. El Gobierno tiene algunas iniciativas; de hecho, ahora se lanzó una nueva ley de empleo. Pero creo que falta, y que la situación geopolítica ayuda muy poco a poder solucionar temas tan importantes y básicos como el empleo de los uruguayos.

En este contexto, ¿cómo lee que algunas voces muy calificadas del Gobierno hayan hablado favorablemente del triunfo de Milei?

Esa es la disputa histórica entre las distintas clases sociales. A veces a la gente no le gusta mucho que hablemos de la lucha de clases, pero en definitiva se termina reeditando. Seguramente más sofisticada que en otros tiempos: antes era la patronal y el trabajador solo u organizado, en el mejor de los casos. Hoy, con el manejo de todas las tecnologías, es realmente mucho más sofisticado y más complicado. Pero hay una parte de la sociedad que apoya las políticas de Donald Trump. Y eso a los ojos de un trabajador es casi decir que se está respaldando un genocidio. Es increíble que alguien siendo trabajador apoye las medidas de Trump. Lo puedo llegar a comprender aunque no lo comparto en una clase acomodada. Entiendo insisto, aunque no lo comparto que haya una minoría de privilegiados que piensen favorablemente que hay que apretar más y más a la clase trabajadora. Pero que eso lo piensen nuestros compañeros de clase no lo comprendo pero tenemos que hacer el esfuerzo por entender por qué sucede eso. Para poder leer correctamente la realidad y trabajar más y mejor dentro de nuestras filas y en los barrios con los vecinos. Porque es innegable que hay gente trabajadora, que la rema todos los días, que está convencida que está bien la desregulación, el libre mercado y que los poderosos puedan hacer lo que quieran. Eso es libertad para ellos. Y claramente que nos preocupa pero es la realidad que vivimos. Las encuestas muestran datos reveladores y hay mucha gente que apoya estas políticas nefastas de desregulación laboral y contra los derechos de los trabajadores. Y no son solamente los ricos, los malla oro, muchos son compañeros trabajadores. Por tanto, tenemos que pensar mucho y trabajar para generar conciencia. Es una batalla compleja porque la atomización de las redes y de la tecnología, de alguna manera, nos ha alejado un poco de los compañeros. Y lo que se consume todo el día son las fake news, el ruido y la exageración de las redes sociales.

Dentro de ese encuadre de salir a conversar con trabajadores, vecinos y vecinas, ¿cómo se encarará la defensa del 1 % para intentar abatir la pobreza infantil?

Dentro del plan del PIT-CNT que se presentó en la última Mesa Representativa está planteado hacer un trabajo de base, asambleas en los lugares de trabajo, hablar de forma organizada y coordinada y tener llegada a los trabajadores de todo el país para concientizar a la clase trabajadora y combatir el relato de la clase dominante magnificado por los grandes medios hegemónicos. Esa iniciativa incluye la propuesta de la sobretasa del 1 % al impuesto al patrimonio de las personas físicas al 1 % más rico de la población. Hemos visto políticas del Gobierno para abatir el déficit recibido que modifican o imponen impuestos, algunas creemos acertadas, como el impuesto global, el impuesto Temu que queda antipático porque la gente compraba, pero es proteger al comercio nacional o la corrección de la devolución del FONASA. Son medidas que, de alguna forma, tienden a cubrir ese déficit fiscal que existe, que es notorio.

Creemos que nuestra propuesta va en ese mismo camino. Debería ser de recibo del Gobierno en un momento de fragilidad económica donde el déficit es tan importante. Además, es un impuesto que ya existe, no sería inventar más impuestos. Y apunta a los que más tienen, a quienes no les desestabilizaría la economía, pero a la vez tiene un fin específico que es combatir una vergüenza para este país: la pobreza infantil.

Es una propuesta que debemos seguir trabajando. Marcelo Abdala decía recientemente en una entrevista que la iniciativa no está «cerrada», que es una propuesta para mover la discusión, para poner en agenda que hay otra fuente de financiación que puede solucionar el problema y que no golpearía la inflación porque no es un impuesto al consumo, sino a quienes realmente tienen capacidad de acumulación. Esta iniciativa tiene que ser el centro de nuestra propuesta.

¿Alcanza con enviar medicamentos y leche en polvo a Cuba en este momento?

No. Claramente no. El gran problema que tiene Cuba en este momento es el déficit de energía. Días pasados, el Secretariado Ejecutivo recibió a la embajadora de Cuba en Uruguay, Lissette Bárbara Pérez Pérez, y el planteo que nos realizó fue la posibilidad de gestionar paneles solares. Eso no quita que cualquier ayuda que otorguemos en esta situación es positiva. Estoy seguro de que es muy importante la decisión del Gobierno de enviar leche en polvo o medicamentos. En una reunión que tuvimos con Cancillería nos plantearon que hay un acuerdo de cooperación con México, con un dinero acumulado que no se ha utilizado hasta ahora y que lo van a destinar a eso. Nos parece bien. Nosotros veníamos exigiendo que el Gobierno tomara cartas más fuertes en esta situación. Evidentemente, para funcionar como cualquier país, el gran problema de Cuba es la energía. No tener energía en hospitales o escuelas es un drama humanitario. No es un tema de confort sino de servicios esenciales. Creo que la solución pasaría por acuerdos con otras potencias. Uruguay no lo va a lograr por sí solo. Es poder hacer llegar petróleo y, además, avanzar en energías alternativas como paneles solares o aerogeneradores. Es necesario generar alternativas porque es un tema de supervivencia. Y en la medida que esta situación se prolongue, se estará generando un atentado humanitario parecido al que se llevó adelante en Gaza, pero de otra forma menos visible, más silenciosa.

¿Ganó el fascismo?

Preferiría decir que viene ganando, porque si nos paramos en que efectivamente ganó, tendríamos que entregarnos y retirarnos. Con la máxima humildad de admitir que nosotros no tenemos la potestad de cambiar algunas cosas como el avance de los ejércitos más poderosos del mundo, estoy convencido de que, si estamos en esta organización, es para cambiar las cosas y tendremos que seguir trabajando. Yo creo que el fascismo viene ganando pero eso no es definitivo. Parece evidente que la herramienta del miedo y del terror es muy poderosa. Hemos visto ganar elecciones democráticas con el miedo, hemos visto imponer regímenes con el miedo. Estados Unidos ya ha dado muestras de esto durante la historia: Hiroshima y Nagasaki son claros y lamentables ejemplos. Tienen la potencialidad y no tienen los escrúpulos para hacerlo. Y no es el pueblo norteamericano, son las grandes corporaciones armamentistas y los gobernantes de turno. Y Trump, lamentablemente, es capaz de cualquiera de esas barbaridades.

Hablando con compañeros en distintos ámbitos, estoy convencido de que esto solo lo puede frenar el pueblo norteamericano. Es mi opinión. Creo que todos tenemos que manifestarnos en el mundo entero, dar señales, incluso para empoderar a ese pueblo, para que detenga esta locura. No podemos seguir gobernando el mundo a bombas, ni hablar con armas nucleares que generan exterminio durante años, como pasó en Japón y en otros lugares.

Entonces, creo que los fascistas vienen ganando, que tienen muchos aliados sobre todo por el miedo y que estamos ante una etapa de quiebre en la historia de la humanidad. O desaparece todo o se le gana a este tipo de liderazgos fascistas y volvemos a un sistema donde las relaciones internacionales tengan cierta lógica. Donde el sistema de Naciones Unidas, tan criticado incluso por nosotros mismos pero que de alguna manera daba un marco de convivencia, vuelva a tener valor. Tenemos que aferrarnos a la esperanza y hacer todo lo que esté a nuestro alcance para detener la barb

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