El exministro de Minas y Energía, Bento Albuquerque, declaró ante la PF el pasado 14 de marzo que las prendas eran un regalo del Gobierno saudita para el Estado brasileño y no presente personal, como afirmó la defensa del expresidente.
Las joyas, valoradas en más de 3.000.000 de euros, fueron confiscadas por el Impuesto de Sociedades de Personas Físicas cuando se intentó ingresarlas al país e incorporarlas al patrimonio del Estado.
La policía percibe “pruebas concretas” de que Bolsonaro siempre trató de recuperar las joyas, pero el exmandatario insiste en que no se cometió irregularidad alguna.