A esto se suman desastres ambientales concretos, como la destrucción de la presa de Kajovka en junio de 2023. Más allá de las inundaciones inmediatas, el desastre liberó contaminantes acumulados en los sedimentos del embalse, creando una amenaza tóxica a largo plazo para los ecosistemas de agua dulce y marinos, según un estudio publicado en la revista Science.
Gaza: emisiones que superan a países enteros
Un estudio calculó que la huella de carbono de los primeros 15 meses de genocidio superará las 31 millones de toneladas de CO equivalente, más de lo que emitieron juntos Costa Rica y Estonia en todo 2023.
El análisis detalla que más del 99% de las emisiones directas del genocidio (aproximadamente 1,89 millones de toneladas) se atribuyen a los bombardeos y la invasión terrestre israelí. De esta cifra, casi un 30% provino del transporte de 50.000 toneladas de armas y suministros militares enviados por Estados Unidos, principalmente en aviones de carga y barcos. Otro 20% corresponde al combustible consumido por aviones de reconocimiento, misiones de bombardeo, tanques y otros vehículos militares, así como las emisiones generadas por la fabricación y detonación de bombas y artillería.
La devastación también ha destruido las fuentes de energía renovable de Gaza. Los paneles solares, que antes generaban una cuarta parte de la electricidad del territorio, han quedado inservibles, forzando a la población a depender de generadores diésel que emitieron más de 130.000 toneladas de gases de efecto invernadero. Pero la mayor factura climática llegará con la reconstrucción. Se estima que retirar los 60 millones de toneladas de escombros tóxicos y reconstruir cientos de miles de viviendas, escuelas y carreteras generará 29,4 millones de toneladas de CO .
Incluso la gestión de los escombros tiene un costo climático. Un estudio de las universidades de Oxford y Edimburgo calculó que retirar los 39 millones de toneladas de escombros de hormigón acumulados solo en el primer año del conflicto podría liberar más de 90.000 toneladas de gases de efecto invernadero .
La factura oculta de las superpotencias militares
Más allá de los conflictos activos, el gasto militar global de 2023 ha dejado su propia marca climática. La OTAN, con sus 32 países miembros, gastó 1,34 billones de dólares en defensa durante 2023, lo que se tradujo en unas emisiones estimadas de 233 millones de toneladas métricas de CO. Esta cifra supera las emisiones anuales de Colombia o Catar. El incremento del gasto con respecto a 2022, de 126 mil millones de dólares, añadió 31 millones de toneladas adicionales a la atmósfera.
A nivel global, se estima que las fuerzas armadas producen al menos el 5,5% de toda la contaminación que calienta el planeta, más que la huella total de Japón . Algunos cálculos sitúan esta cifra entre el 4% y el 8% de las emisiones globales anuales . Estados Unidos, como principal emisor militar, sería responsable de aproximadamente 212 millones de toneladas de CO al año considerando sus actividades y la producción de armamento.