"Estando aquí ante ustedes hoy, no puedo evitar sentir el peso de la historia que nos rodea y que nos recuerda las tradiciones parlamentarias cruciales a las que los miembros de ambas cámaras se dedican con tanto compromiso personal", aseguró el nuevo rey durante una ceremonia en la que el luto de los asistentes se combinó con el oro y el terciopelo rojo de la parafernalia real.
Al finalizar la ceremonia, los presentes cantaron el himno “Dios salve al rey”, en lugar del “Dios salve a la reina”, que prevaleció por siete décadas.
La despedida a la reina continúa
Carlos III agradeció los homenajes de los lores y comunes, a los que consideró una demostración "conmovedora" de lo que signficó su "querida madre", y convocó a continuar con acompañándola en su despedida.
El domingo el féretro de la reina Isabel II llegó al Palacio de Holyroodhouse en Edimburgo, donde fue recibido por miles de personas. El cortejo fúnebre realizó un viaje de seis horas desde el Castillo de Balmoral mientras los presentes arrojaban ofrendas florales en el camino.
El ataúd con los restos de la monarca volará a Londres mañana, donde permanecerá en el Westminster Hall a partir del miércoles. Entonces, la Torre Elizabeth, que alberga el Big Ben, marcará el paso del cortejo fúnebre desde el Palacio de Buckingham al Parlamento.
Esta tarde el nuevo rey viajará junto a otros miembros de la familia real a Edimburgo para una procesión detrás del cortejo fúnebre mientras se dirige a la Catedral de Saint Giles, donde los miembros del público tendrán la oportunidad de presentar sus respetos y ver el ataúd.
Por la noche, el rey Carlos celebrará una vigilia con otros miembros de la familia real en la catedral. Según medios británicos, se espera que miles de personas bordeen las calles de Edimburgo para despedirse por última vez a la reina. Mientras tanto, las multitudes continúan dejando ofrendas y cartas en las rejas del del Palacio de Westminster y los parques aledaños.
(Vía Página 12)