En Interlagos funcionan grandes templos alineados con Bolsonaro, como la Iglesia Universal, del magnate Edir Macedo, dueño del canal televisivo Record, que está siendo acusado por el PT de diseminar fake news de la campaña del bolsonarismo.
Las noticias duran dos días en el aire y luego son eliminadas por la justicia electoral, pero las versiones falsas siguen siendo diseminadas por grupos de whatsapp y por eso es un tema judicial más que político, dijo a esta agencia el senador Randolfe Rodrigues, del Partido Rede, coordinador de la campaña de Lula.
La Confederación de Asambleas de Dios de San Pablo, por ejemplo, impulsa “llevar al consejo de ética y de disciplina a los pastores que adoptan filosofía que choque con los principios cristianos”.
Llaman a los pastores y fieles que aceptan votar a Lula y no a Bolsonaro como “gente que comprobadamente ya no aceptan a la palabra de Dios”.
Según la encuesta Ipec, Bolsonaro gana 70% a 30% entre los evangelistas a Lula, a quien se vincula al aborto, a la corrupción y la liberación de las drogas, tal como el discurso que encaró desde 2018 el excapitán.
Bolsonaro usó este martes su propaganda obligatoria en la televisión para vincular a Lula al crimen organizado. “Lula venció con amplio margen en todos los presidios del país, a los criminales les conviene que gane Lula y no Bolsonaro”, dice la locutora del espacio de publicidad de Bolsonaro.
Bolsonaro perdió 43% a 48% de Lula en la primera vuelta.
Esta elección está demostrando también una práctica que era considerada aislada tras la nueva república de la Constitución de 1888: el abuso electoral de patrones hacia empleados.
El Ministerio Público del Trabajo recibió 172 denuncias de asedio electoral en 21 estados y Brasilia durante la campaña, según un balance divulgado el lunes.
La región sur -los estados de Rio Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná-, limítrofes con la Argentina, reúnen 43% de los casos. Es la región más bolsonarista del país, mientras la de Lula es la zona del noreste, la más pobre.
Uno de los casos más emblemáticos fue en el estado amazónico de Pará, donde un empresario se filmó prometiendo pagarles 200 reales más a sus casi 10 empleados -que escuchaban el discurso en silencio- si no votaban a Lula y si ganaba Bolsonaro.
El empresario fue obligado por la fiscalía del trabajo a pagar una multa a sus empleados y grabar un video pidiendo perdón.
Otro de los casos de mayor repercusión fue el de la empresa agrícola Stara, en Rio Grande do Sul, que amenazó con un comunicado del Departamento de Relaciones Humanas a iniciar despidos en caso de que Lula gane las elecciones.