La firma concluyó que Luis Almagro "violó las reglas y regulaciones de la OEA en lo que concierne a las disposiciones sobre el sentido común y buen juicio", al mantener la relación sentimental cuando su pareja era, también, empleada del organismo.
De este modo, Miller & Chevalier concluyó que el jefe de la OEA infringió "las obligaciones éticas adicionales para el secretario general".
Asimismo, determinó que Almagro contravino el espíritu del "sentido común y el buen juicio" que deben tener "todos los miembros del personal y demás proveedores de servicios".
No obstante, el informe de más 100 páginas acota que, pese a ello, "las obligaciones de supervisión, incrementos salariales, intimidación, viajes o conflictos de interés" no fueron trastocadas.
La firma precisa que, para evitar futuros problemas, se necesita de "una regulación más exhaustiva frente a las conductas relacionadas con relaciones íntimas", dado que la última actualización del código de ética de la OEA se realizó en 2012.
Desde que se dio a conocer este caso, Luis Almagro ha defendido su actuación y ha rechazado haber violado alguna disposición interna del organismo que dirige. Incluso calificó como los tres años que duró la relación (aparentemente terminada meses atrás) como "los mejores" de su vida.
Medios como El País revelaron en meses anteriores que la pareja de Almagro, una analista política cuyo nombre ha sido reservado, acompañó al secretario general de la OEA a 15 viajes oficiales, como su única acompañante, entre 2018 y 2019.