"En las principales instancias de gobernanza global, las negociaciones en las que todos los países tienen voz y voto han perdido aliento. Cuando las instituciones reproducen desigualdades, son parte del problema, no de la solución. El año pasado, el FMI puso a disposición de los países europeos 160 mil millones de dólares en derechos especiales de giro y solo 34 mil millones de dólares a los países africanos. La representación desigual y distorsionada en la gestión del FMI y del Banco Mundial es inaceptable", subrayó.
En unos veinte minutos de discurso, Lula fue interrumpido varias veces por aplausos provenientes de los participantes en la inauguración de la Asamblea de la ONU. Por ejemplo, cuando dijo que "Brasil está de vuelta" al escenario internacional; cuando afirmó que el país trabajará para lograr la igualdad racial; y al citar la ley, sancionada en julio, que garantiza la igualdad salarial entre hombres y mujeres en el país.
Asimismo, en su discurso, Lula dedicó mucho espacio a las cuestiones climáticas. Recordó que, la primera vez que participó en la Asamblea General, en 2003, "el mundo aún no se había dado cuenta de la gravedad de la crisis climática. Hoy llama a nuestras puertas, destruye nuestras casas, nuestras ciudades, nuestros países", afirmó, momentos después de expresar sus condolencias a las víctimas del terremoto en Marruecos, las inundaciones en Libia y el ciclón extratropical que arrasó ciudades en Río Grande do Sul, en Brasil.