El cuestionamiento comenzó a inicios de octubre, cuando salieron a la luz imágenes que mostraban a Almagro en una supuesta complicidad romántica con una antigua asistente, identificada como Marian Vidaurri, una politóloga mexicana que trabaja en la OEA.
"Ejercicio de transparencia"
Al tomar la palabra el titular de la OEA destacó que su postura desde el comienzo fue que la investigación fuera "un ejercicio de transparencia".
Confirmó además que la relación sentimental con Vidaurri se terminó hace unos algunos meses.
"Prácticamente todos ustedes conocían la relación, fui a cenas diplomáticas acompañado por ella. Ella fue mi pareja durante tres años, a nivel personal quizás los mejores de mi vida, aun cuando nuestra relación terminó hace meses", expresó.
"También saben que nada de esto puede hacer cambiar mi visión de las instituciones y su funcionamiento y las responsabilidades que tenemos respecto al funcionamiento de las mismas, y eso procuramos asegurar en este contexto", concluyó Almagro.
La empresa que resulte seleccionada para llevar adelante la investigación tendrá un plazo de tres meses para presentar un informe.
Deberá dilucidar si la funcionara fue beneficiada con ascensos, promociones y/o aumentos de remuneración a partir del vínculo que mantenía con Almagro.
(Vía Sputnik)