La idea de que empresas norteamericanas entren a operar el sector ha generado rechazo en varios gobiernos latinoamericanos, que ven en la medida una forma de injerencia y neo-colonialismo.
Las primeras reacciones a la intervención de EEUU
Líderes como Gustavo Petro, presidente de Colombia, rechazaron “la agresión contra la soberanía de Venezuela y de América Latina” y pidieron reuniones urgentes de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la ONU.
De forma similar, Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, calificó las acciones de Estados Unidos como una “cruzada inaceptable” contra un país soberano y advirtió sobre los riesgos de esta intervención.
Por su parte, el presidente Miguel Díaz-Canel calificó la acción de Estados Unidos como “terrorismo de Estado” y denunció una violación grave de la soberanía venezolana, aduciendo además que el ataque amenaza el suministro de petróleo que Cuba recibe de Venezuela.
Críticas internas
En Estados Unidos, analistas y políticos de distintos sectores han cuestionado la idea de “administrar” Venezuela y sus recursos petroleros, calificándola de peligrosa y potencialmente ilegal, algo que ha generado protestas y debates internos sobre la política exterior del país.