Según la investigación, los militares planeaban asesinar al presidente electo, a su vicepresidente electo, Geraldo Alckmin, y al juez del Tribunal Supremo, Alexandre de Moraes, que la extrema derecha brasileña considera su principal enemigo.
Asesinar era una opción
El asesinato de las más altas autoridades del país era una de las opciones que barajó Bolsonaro y su círculo más cercano para mantenerse en el poder tras la derrota electoral de octubre de 2022, cuando el líder ultra perdió por la mínima ante Lula.
En su denuncia, la Fiscalía señaló que los llamados "kids pretos" formaron el núcleo de acciones tácticas y coercitivas de la organización criminal y eran los encargados de las "acciones más severas y violentas" de la conspiración golpista de Bolsonaro, incluyendo el plan para asesinar autoridades.
Los imputados fueron acusados de cinco delitos: intento de abolición violenta del Estado democrático de Derecho, intento de golpe de Estado, participación en organización criminal armada, daño cualificado y deterioro de patrimonio público.
Son los mismos delitos por los que Bolsonaro fue condenado en septiembre a 27 años de cárcel, pena que se espera que empiece a cumplir en las próximas semanas.
(Sputnik)