El bombardeo en Caracas y otras zonas de Venezuela dejó al menos 100 muertos y similar número de heridos entre militares y civiles, de acuerdo con datos ofrecidos por el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz venezolano, Diosdado Cabello.
El Gobierno cubano admitió que 32 nacionales que cumplían misiones en las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior murieron enfrentando a los soldados de EEUU en Venezuela.
No hubo bajas del lado estadounidense, lo que motivó a Trump a calificar el ataque de "increíble" y afirmar que una segunda ola no fue necesaria.
La agresión a Venezuela llegó tras meses de una creciente tensión, desatada en agosto con una operación militar de EEUU en el Caribe, que incluyó el despliegue de destructores, un submarino nuclear, el portaaviones USS Gerald R. Ford y más de 4.000 soldados, además de decenas de ataques contra supuestas narcolanchas, en los que fueron asesinadas más de cien personas.
Delegación de EEUU
Casi una semana después del ataque, el Gobierno venezolano anunció el arribo de una delegación de funcionarios del Departamento de Estado de EEUU a Caracas, así como el envío de una misión diplomática a Washington para cumplir con las labores logísticas de sus funciones.
Asimismo, anunció el inicio de un proceso para restablecer las misiones diplomáticas en Caracas y Washington.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, dijo en varias oportunidades que su Gobierno apuesta por el "camino de la diplomacia" con EEUU, para proteger al país.
(Sputnik)