La denuncia por la separación de niños y niñas de sus familiares directos por parte de las autoridades estadounidenses ha sido una prédica constante del Gobierno de Venezuela y tomó mayor relevancia tras el secuestro de la bebé Maikelys Espinoza, separada forzosamente de su madre (Yorelis Bernal) el 14 de mayo de 2024. El padre de la niña (Maikel Alejandro Espinoza) fue secuestrado y trasladado sin juicio previo a un centro de detención en El Salvador.
Campaña por niños
El 29 de abril Venezuela inició una campaña internacional para la liberación de la niña, que incluyó actos, vigilias y movilizaciones populares, así como pronunciamientos institucionales y acciones de comités de solidaridad, capítulos de la Internacional Antifascista y organizaciones sociales en todo el mundo.
Tras dos meses de batalla política, el 14 de mayo EE.UU. cedió a los reclamos venezolanos de devolver a Maikelys Espinoza a su madre. En las semanas siguientes, el Gobierno bolivariano reforzó la denuncia de otros casos de menores separados arbitrariamente de sus padres mientras estos eran deportados.
Ofensiva de Trump
El presidente estadounidense, Donald Trump, invocó en marzo la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 para expulsar a cientos de venezolanos mayores de 14 años, arguyendo que integran la banda delictiva Tren de Aragua, o que carecían de pasaporte estadounidense o permiso de residencia permanente en esa nación norteamericana.
Mediante un acuerdo entre la administración de Trump y el Gobierno de El Salvador, más de 250 venezolanos fueron enviados a una cárcel de máxima seguridad en el país centroamericano, pero Caracas aseguró que se trataba de migrantes comunes y calificó la medida de "secuestro".
(En base a TeleSur y Sputnik)