La estrategia de la mentira
Tras agregar que “las mentiras de la izquierda corrupta se agotaron”, pasa a enumerar cuáles fueron esas “mentiras” y lo hace de la única forma que sabe: mintiendo. Dice que no trajeron seguridad, pero no hace un análisis de las novedosas características del delito; dice que no trajeron trabajo, cuando el desempleo paso de casi 20% en 2004 a 9% en la actualidad –hubo índices menores-; no dieron salud, cuando el Sistema Nacional Integrado de Salud cubre a toda la población por primera vez en la historia del país, y termina con el caballito de batalla de la derecha: no nos dieron educación. Omite mencionar el Plan Ceibal, los premios de los estudiantes de educación púbica en el exterior, la extensión de la educación preescolar.
Su alegría por la derrota del PT y su estilo mentiroso no hace otra cosa que alentar las salidas de ultraderecha al estilo de Mauricio Macri en Argentina o de Paraguay, o directamente fascistas como las que ya empezarán a ensayarse en Brasil.