Como resultado de estas políticas se produjeron 100.000 nuevos pobres, 65.000 mayores de 18 años, 80.000 en el interior del país. Además, se perdieron 60.000 empleos, se produjo una caída de salario real y el cierre de 10.000 MYPES.
“Además, en las últimas semanas hubo un crecimiento explosivo de casos, con una de las tasas de afectados nuevos más alta del mundo del orden de 3.000 diarios promedio. 515 casos en CTI llegando a un uso de 75 % de la capacidad instalada y 55% de camas específicas COVID”, afirmó Olesker.
Sostuvo que hubo 2300 fallecidos de los cuales 1700 son entre marzo y abril cuando ya con el informe del 7 de febrero se alertó de la expansión y la necesidad de tomar medidas por parte del GACH.
Asimismo, hay una pérdida del control del nexo epidemiológico, agregó. “Los resultados muestran una crisis sanitaria, económica y social más profunda que la derivada de las condiciones objetivas de la pandemia, por la insuficiencia de medidas para enfrentarla”.
En el futuro, sostuvo, habrá menos inversión en apoyo a la producción, el empleo y la gente. De 452 millones de dólares en 2020 pasamos a 430 millones en 2021.
“Si el Gobierno no cambia su política económica social y sanitaria entonces: 2021 vendrá con más pobreza, más desigualdad, nueva reducción del salario real, reactivación económica para muy pocos privilegiados del capital más concentrado, y , mientras dure el proceso de transición de la inmunización, los costos en vidas de la pandemia continuarán. Todo ello es responsabilidad de la política pública”.