El editorial habla de la defensa de la constitución que, según ellos, ha sido «violada flagrantemente en varias decenas de ocasiones» por lo que «alguien tendrá que responder por eso y hacerse cargo de la verdad republicana». En conexión con esto habla de la lucha contra el aborto y quienes han enarbolado la bandera de los derechos como «Esos predicadores de la muerte tienen que ser expuestos como lo que son, y por lo tanto tratados como tales y no premiarlos con cargos de decisión e influencia en la administración de los derechos de las personas.»
Esta publicación se ha encargado de darle voz a posturas ultraconservadoras, lo que en términos generales haceparte del manejo editorial que cada medio tiene; sin embargo, el último número no se limita a defender lo que consideran su válido, sino que pone la defensa del argumento en términos del combate al enemigo, que es donde desaparece la línea que separa la libertad de expresión del discurso de odio.