De acuerdo con la investigación judicial, Haase formaba parte de la estructura de mando interna en el Estadio Chile (hoy Estadio Víctor Jara) y portaba armamento capaz de provocar los graves traumas a las víctimas. El cantautor y profesor universitario fue separado de los cerca de 5.000 prisioneros tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, siendo sometido a severas torturas físicas y psicológicas antes de ser ejecutado el 16 de septiembre con 44 impactos de bala.
Reacciones y contexto judicial
Tras conocerse la detención, la familia del músico se pronunció a través de un comunicado firmado por su hija, Amanda Jara. Aunque valoraron la diligencia policial, advirtieron que "es difícil considerar esto como justicia" después de medio siglo de impunidad.
Con esta captura se cierra una etapa crucial en la ejecución de las sentencias del caso, que también involucró a otros exmilitares:
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Hernán Chacón, otro de los sentenciados que eludió la justicia en 2023, se suicidó en el momento en que las fuerzas policiales se disponían a arrestarlo.
Pedro Barrientos, teniente en retiro señalado como autor material, fue extraditado a Chile desde Estados Unidos ese mismo año.
El asesinato de Víctor Jara —emblema de la "Nueva Canción Chilena" y autor de obras fundamentales como El derecho de vivir en paz— continúa siendo uno de los crímenes más emblemáticos de las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura militar (1973-1990), régimen que dejó un saldo de más de 3.000 víctimas entre ejecutados y desaparecidos.