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Carámbula: Críticas a María Dolores responden a diferencia ideológica sobre política de tierras

En Show de Legítima Defensa, el subsecretario Matías Carámbula defendió el polo lechero de María Dolores y atribuyó las críticas a una disputa ideológica.

El subsecretario de Ganadería, Agricultura y Pesca, Matías Carámbula, defendió el proyecto del polo lechero que el gobierno impulsa en la estancia María Dolores y afirmó que los cuestionamientos de parte de la oposición responden, en el fondo, a una diferencia ideológica sobre el papel del Estado en la política de tierras.

Así lo expresó durante una entrevista en el programa Show de Legítima Defensa, de Caras y Caretas, en la que también abordó los procesos de concentración de la propiedad rural y los desafíos para la producción familiar.

Carámbula sostuvo que el verdadero alcance del proyecto de María Dolores ha quedado relegado en el debate político, que se ha concentrado en la instalación de seis tambos cuando, en realidad, se trata de un desarrollo integral destinado a fortalecer la lechería familiar en el litoral.

Según explicó, la iniciativa comprende un campo de recría, un banco forrajero, seis tambos de referencia para la producción familiar, un centro educativo y otras unidades productivas que permitirán generar escala para alrededor de 300 productores lecheros de la región.

Aporte a productores

"El aporte central de María Dolores no son solamente los seis tambos, sino todo el proyecto que abastecerá y dará escala a cerca de 300 productores", señaló.

El subsecretario explicó que el llamado del Instituto Nacional de Colonización (INC) fue diseñado para productores lecheros o asalariados rurales con experiencia en el rubro y capacidad para comenzar la actividad inmediatamente. El requisito de ingresar con un rodeo de aproximadamente 60 vacas responde, indicó, a la necesidad de asegurar la viabilidad productiva desde el inicio.

En ese sentido, remarcó que cada convocatoria del Instituto de Colonización responde a objetivos específicos y que, en este caso, la prioridad es consolidar un polo de desarrollo para la producción familiar lechera.

Un debate que trasciende a María Dolores

Durante la entrevista, Carámbula sostuvo que las críticas formuladas por dirigentes de la oposición no tienen como eje central el proyecto productivo, sino una diferencia de concepción respecto al rol del Estado.

"El debate político siempre va a estar, pero nosotros tratamos de darle otra altura y otra mirada", afirmó.

A su juicio, la discusión de fondo pasa por la legitimidad de que el Estado adquiera tierras y las destine a políticas públicas para facilitar el acceso de productores familiares, jóvenes y trabajadores rurales, en un contexto donde los elevados precios de compra y arrendamiento hacen prácticamente imposible acceder a la tierra por la vía del mercado.

"Si no hay un Estado y una política de tierras, van quedando fuera un montón de productores que son centrales para un modelo de desarrollo integrado", sostuvo.

El jerarca reconoció que existen sectores de la oposición que respaldan la existencia del Instituto Nacional de Colonización y plantean modernizar algunas de sus herramientas. Sin embargo, consideró que las críticas más duras reflejan una diferencia ideológica sobre la intervención estatal en la economía.

"Esa es una diferencia muy clara entre la derecha y la izquierda", afirmó, al señalar que el papel del Estado constituye uno de los principales puntos de contraste entre ambos proyectos políticos.

La tierra y la concentración de la propiedad

Carámbula también analizó la evolución de la estructura agraria uruguaya. Señaló que el país atraviesa desde hace décadas un proceso de concentración de la propiedad de la tierra, al que posteriormente se sumó una creciente participación de capitales extranjeros.

No obstante, evitó equiparar ambos fenómenos. Indicó que la inversión extranjera puede ser positiva cuando respeta las normas ambientales, laborales y tributarias del país, aunque manifestó una preocupación mayor por la concentración de la propiedad y del poder económico.

También expresó reparos respecto al aumento de tierras en manos de sociedades anónimas, por entender que el anonimato de la propiedad puede dificultar la identificación de responsabilidades.

En ese contexto, respaldó la necesidad de discutir mecanismos de regulación sobre la propiedad de la tierra en áreas estratégicas y reafirmó el papel del Instituto Nacional de Colonización como herramienta para sostener la producción familiar.

Para el subsecretario, ese sector cumple una función que trasciende la producción agropecuaria. Destacó que genera empleo, favorece el arraigo de la población rural, contribuye a una distribución más amplia de la renta del sector, sostiene servicios públicos en el interior y fortalece la identidad productiva del país.

Desde esa perspectiva, sostuvo que el proyecto de María Dolores representa una política de desarrollo rural con impacto regional y que la controversia generada en torno a él expresa, en última instancia, una discusión más amplia sobre el modelo de desarrollo agropecuario y el lugar que debe ocupar el Estado en la política de tierras.

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